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Antonio Pérez Henares

LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


La gran hazaña de Teodoro

09/11/2021

No tengo recuerdo de una mayor estupidez política que la que está cometiendo el Partido Popular y está cometiendo su líder, Pablo Casado. Resulta inexplicable. No cabe disparate igual ni mejor manera de suicidio.

Simplemente no se puede ser tan profundamente memo ni demostrar ser más incapaz de liderar nada y menos una nación cuando se permite, porque lo está permitiendo, este autodestructivo juego, que encabeza el tropel de niñatos genovitas bajo la dirección de Teodoro García Egea, cuya contribución electoral, más allá del cabildeo que eso si parece que se le da bien, fue, como cabeza de lista en Murcia lograr ser superado por Vox en 10.000 votos en las últimas Generales Eso y demostrar luego será un verdadero cenizo parlamentario, pues sus dotes oratorias son tales que permitían incluso el lucimiento de Carmen Calvo.

A García Egea no se le puede ni preguntar eso de ¿Y ese que ha empatado?. Bueno, parecido que a su jefe ¿Qué ha empatado Casado?. Electoralmente tuvo un estreno de hecatombe. Tan tremenda fue la cosa que el fracaso siguiente al ser algo menor y con el descalabro de Ciudadanos añadido, casi lo cantaron como bingo. Pero no dejaba de ser fracaso.

Los éxitos electorales del PP son ajenos al poder a la dirección nacional y ade Génova. Ni el de Andalucía, ni el de Galicia ni el de Madrid. Y encima, en este último caso, donde es bien es cierto, y ellos así lo reconocen, que él, Casado, los había puesto, y ahora permite o hasta parece que alienta que se lancen a la yugular, o permite que le tiren a degüello a quien le ha dado no solo el triunfo más sonado, sino que había resucitado las siglas y por vez primera le había puesto por delante en las encuestas. Que puede decir que no es así, pero es lo que parece. Y en la política no hay nada que cuente más que la apariencia.

¿Y a que viene esta gresca? ¿Cuál es el motivo?. Pues se supone, ya me contarán la importancia del asunto, de la petición de la presidenta de la Comunidad Madrileña de que se haga cuanto antes el Congreso Regional y se acabe con la situación de interinidad en que está la organización, con una gestora, desde el asunto Cifuentes. Isabel Díaz Ayuso aspira a dirigir la organización y presenta como credenciales su arrollador triunfo electoral el 4 de mayo pasado. Al menos ella puede decir que al menos un partido sí que ha ganado. O sea, que difícilmente se puede considerar su ambición ilegítima y si bastante de sentido común. ¿Entonces esto a que se debe? ¿Envidia, celos, miedo?.

Si se tiene además un ápice de memoria, vendría bien recordar aquella noche del 4 de mayo y quien se puso a chupar cámara dándose el arrimón y agarrándose al micrófono. Todavía más cerca. Después de ciertos dimes y dirites, en el Congreso de Valencia, Ayuso hace solemne declaración de apoyo que supone un enorme alivio para la militancia y alienta el éxito del cónclave y el relanzamiento del partido. Todo pues parecía ir con buen rumbo, con viento en las velas y con perspectivas de triunfo. Y entonces, sin venir a cuento, sin motivo real para tal cristo, la lían parda, la lía Teodoro, dejémonos de cuentos, y sus corifeos mediáticos. Y el logro es doble, o mejor triple. Contra ellos mismo, claro y para gran jolgorio y alegría de Sánchez, Podemos, el Gobierno Frankenstein y Vox. O sea para todos sus enemigos y a mayor ventaja de su rival en su franja de votos.

Ni al que aso la manteca se le ocurre. Pues se le ha ocurrido a Teodoro García Egea, secretario general del PP, por obra de Pablo Casado. Quien resulta, además ser el mayor damnificado. Porque si bien es cierto que a Ayuso bien no le viene, a Almeida lo embarra, o a quien socarra a ese a Pablo. Lo está haciendo añicos y si no se dan cuenta y él no es consciente, lo que le pase se lo tiene ganado y a pulso. Y por tonto.

Porque es tan inaudito y extravagante el disparate y por otro lado de tan fácil solución por el único que la tiene en su mano, y que no es otro que Pablo Casado, que no se concibe que no coja el toro por los cuernos y acabe con semejante esperpento y tan letal estropicio en el que le va su propio pellejo.

Porque no le queda ya otra. O de verdad sale y actúa como líder y resuelve el problema o el problema se lo come. Y eso pasa ineludiblemente por reunirse y escenificar el carpetazo al asunto o su imagen ya va a echar un olor a socarrina, de figurita quemada a la que le va ancho y largo el cargo. Vamos que no tiene ni talla ni espaldas ni nivel para poderse presentar como alternativa de nada. Y eso pasa de manera imprescindible por una reunión con Ayuso y Almeida, escenificación del carpetazo al asunto y un sartenazo, de la manera que él considere, pero que sea efectiva, a la troupe genovita y al responsable máximo del desaguisado. Que se supone que está ahí para ayudarle, no para dinamitar sus posibilidades. Que es, exactamente, lo que Teodoro García Egea está haciendo. Toda una hazaña