Pradoluengo, Atapuerca y Pineda inician la red de coworking

I.P.
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El proyecto, impulsado por Agalsa, busca la implantación de emprendedores para dinamizar la sierra de la Demanda. Cada localidad aporta locales municipales donde asentarse

Exterior de las antiguas escuelas de Atapuerca, donde se cederán aulas para el proyecto.

La apuesta de Agalsa por poner en marcha la primera red rural de ‘coworking’ en la Sierra de la Demanda se afianza con la puesta a disposición de locales de las localidades de Pradoluengo, Atapuerca y Pineda de la Sierra. Mientras la villa textil ha estado en disposición de sumarse al proyecto desde el primer momento con el antiguo matadero, restaurado por la Escuela Taller, como espacio para acoger a emprendedores, las otras dos localidades se suma a la propuesta tras la renuncia de Covarrubias, Ibeas de Juarros y Salas de los Infantes que inicialmente había mostrado interés en participar en la red rural y buscaban espacios para ella.
De hecho, su renuncia y la incorporación de Pineda y Atapuerca debe ser ratificada por la Sociedad de Desarrollo de la Provincia de Burgos (Sodebur), que ha concedido una subvención de 34.000 euros para el proyecto, que también contará con financiación de los fondos Leader, a través del propio grupo de Acción Local, y de La Caixa.
Pineda de la Sierra pone a disposición del proyecto compartido la planta baja del Ayuntamiento una vez que se han llevado a cabo reformas y que las dependencias municipales se han ubicado en la planta superior. El alcalde de la localidad, Santiago Rojo, se muestra ilusionado con la posibilidad de que pequeños emprendedores puedan instalarse en el pueblo y dinamizarle económica y socialmente, aunque no deja de reconocer las dificultades que puede suponer siendo un pueblo pequeño y alejado de centros urbanos importantes, pero desde el Ayuntamiento, no se ahorrarán esfuerzo por colaborar en que así sea.
Por su parte, Atapuerca cede a la red rural de espacios coworking también varias aulas de la planta baja de la antigua casa de los maestros, que también cuenta con otros servicios como baños, incluso uno adaptado, por lo que se entiende que responder a las necesidades que precisan este tipo de empresas, explica Raquel Contreras, diputada provincial que forma parte de la junta gestora que gobierna el Ayuntamiento de Atapuerca, órgano de gobierno que ha acogido con ilusión la propuesta.
Con esta iniciativa de emprendimiento rural, Agalsa apuesta por el coworking como modelo de fijación y atracción de empleo en sus pueblos y pone en marcha esa red de espacios de trabajo compartido en el territorio en el que tiene su radio de influencia para lograr ese objetivo. Además, como explican desde el Grupo de Acción Local, la red rural surge de la necesidad detectada en la comarca de contar con espacios de cotrabajo, una forma de trabajo que permite a profesionales independientes, emprendedores y pequeñas y medianas empresas de diferentes sectores compartir un espacio (tanto físico como virtual) con el fin de desarrollar sus proyectos profesionales, a la vez que fomentan proyectos conjuntos. 
Los tres centros de trabajo compartido contarán con un programa de dinamización que, además de promover el networking o contacto entre profesionales, contribuirá a crear comunidad, que se considera uno de los «pilares». Agalsa incide en que no se trata de meros espacios de trabajo, «sino que a través de actividades conjuntas, se creará entre los trabajadores una actitud colaborativa que contribuirá a la cohesión del grupo y a fomentar un clima atractivo de cara a nuevos usuarios».
Otra de las característica del proyecto es que cada espacio ha de contar con un «anfitrión» o host que vele por la comunidad y sea el intermediario entre el equipo coordinador y los coworkers, y canalice las necesidades de éstos y contribuya a la programación de las actividades de dinamización en cada espacio, algunas de ellas abiertas a la población. Además, el programa incluirá lanzadera, formación y mentorización personalizadas, todo ello con el propósito de crear empleo en la comarca y fijar población.