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Los notarios ganan su autoridad contra las bodas convenidas

G. ARCE
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54 parejas se han acercado a las notarías locales para solicitar el expediente matrimonial desde 2021, trámite que se sigue realizando en el Registro Civil

Las notarías han asumido la prestación de nuevos servicios matrimoniales desde abril de 2021. - Foto: Valdivielso

Los notarios están facultados para oficiar matrimonios civiles (y también separaciones y divorcios) desde 2015, pero no ha sido hasta el 30 de abril de 2021 cuando se les ha autorizado para tramitar los expedientes matrimoniales, el documento previo al acto civil de la unión y que refrenda su validez legal. Desde esa fecha, 54 parejas se han acercado a las notarías de Burgos para realizar este trámite, para el que se requiere cumplir una serie de requisitos mínimos que confirmen que no hay impedimentos legales ni otros intereses ajenos al matrimonio.

Esta nueva competencia notarial venía ya recogida en la Ley de Registro Civil de 2011, pero ha sufrido numerosos aplazamientos desde entonces hasta su aprobación hace ahora un año. Así, además de los expedientes matrimoniales, se ha habilitado a los notarios para expedir certificados de aptitud matrimonial y para la celebración de matrimonios en peligro de muerte y matrimonios secretos.

Son competencias que refuerzan sensiblemente la consideración del notario como autoridad en una materia compleja "y que está siendo asumida con la eficacia con que el Notariado lo ha hecho con cualquier otra función".

La tramitación de expedientes matrimoniales es compartida con el Registro Civil, donde se han venido gestionando tradicionalmente estos documentos, con la salvedad de que en la notaría el procedimiento tiene un coste económico y en el Registro no. Pese a ello, explica Fernando Puente de la Fuente, delegado del Colegio Notarial de Castilla y León en Burgos, hay una demanda creciente de estos servicios, "hasta el punto de que el Colegio asigna al notario que corresponda en cada turno".

Si desea tramitar un expediente matrimonial ante notario se debe realizar una solicitud al Colegio Notarial en el que esté empadronado al menos uno de los miembros de la pareja.

Este es el paso que han dado 54 parejas hasta la fecha en Burgos, 30 el pasado año y 24 en lo que va de 2022. De los expedientes realizados, hay 18 en los que, al menos, un contrayente era de nacionalidad extranjera.

El Registro Civil tramitó 383 expedientes durante el pasado año, periodo en el que se celebraron 92 bodas en el Juzgado.

Evitar el fraude

La designación de notario para el trámite matrimonial es similar al procedimiento del turno judicial y busca que los contrayentes no puedan elegir fedatario, limitando así, el posible riesgo de proliferación de matrimonios de conveniencia o en fraude de ley. "Hay muchas uniones entre extranjeros, de extranjeros con españoles, de personas con una diferencia de edad muy elevada y que pueden encubrir un fraude", explica Fernando Puente.

En Burgos no son habituales esos matrimonios convenidos, más comunes en zonas turísticas o más pobladas donde hay más mezcla de personas de diferentes procedencias, pero puntualmente hay casos de contrayentes con una diferencia de edad muy notable o de países muy diferentes que necesitan ser analizados antes de ser legitimada la unión.

El notario no solo tiene que comprobar la documentación que aportan los contrayentes y el régimen económico aplicable a ese futuro matrimonio, sino que debe realizar una entrevista de manera separada a ambas personas para certificar que conocen a los familiares más próximos o los orígenes de la otra persona, entre otros datos personales. "No solo puede haber un interés por adquirir la nacionalidad, sino que detrás de estas uniones ficticias siempre hay un fondo económico", detalla De la Fuente. Hay otros impedimentos, como que los contrayentes sean menores (salvo los emancipados), o que estén ya casados.

Auge

Los matrimonios ante notario casi se triplicaron en 2021 en Castilla y León con la celebración de 433 bodas mientras que otras 358 parejas firmaron su separación o divorcio. Estas cifras suponen un aumento del 134% en el número de bodas celebradas ante notario con respecto a 2020, año en que el confinamiento y la mayor crudeza de la pandemia redujeron a 185 los matrimonios registrados en las notarías de la Comunidad. Con todo, el auge experimentado en 2021 representa un incremento del 37% respecto a las bodas celebradas en 2019 y apunta a un mayor crecimiento futuro.

Casarse en peligro de muerte o en secreto

El matrimonio es un procedimiento muy común pero, en algunos caso excepcionales, puede llegar a ser complejo y extremo. Entre las competencias asumidas en 2021 por los notarios están las de la celebración de matrimonios en peligro de muerte y matrimonios secretos, de los que no se ha dado en el último año ningún caso en Burgos.

El primero, el enlace ante notario en peligro de muerte, parte de la existencia real de ese peligro en alguno de los contrayentes. "Puede ser un peligro objetivo de muerte, aunque no basta que un militar vaya a una campaña arriesgada o un alpinista que vaya a subir a Everest; o un peligro subjetivo, una enfermedad, para lo que se requiere de un dictamen por parte del médico". Este dictamen debe aclarar si la persona es apta para prestar su consentimiento y la realidad del riesgo inminente de fallecer.

En esta situación, no es necesario que los contrayentes tengan domicilio en Burgos o en España y ellos pueden elegir al notario que quieran, sin estar sujetos a turnos.

Ante esta situación, explica Fernando Puente, hay que analizar varios aspectos, como el impedimento de la edad, de ligamen, que no se trate de un matrimonio simulado, "y que no haya derechos sucesorios o beneficios fiscales en juego".

Eso sí, en el caso de que el riesgo de muerte desaparezca, el matrimonio siempre será válido y no es admisible una retractación de alguno de los cónyuges o de los dos.

Más excepcional es, si cabe, el matrimonio secreto, para cuya celebración ante notario es necesaria un acta matrimonial previa y, sobre todo, la autorización del Ministerio de Justicia. En la solicitud de esa autorización -que gestiona el notario- deben expresarse las "razones graves" que alegan los contrayentes para que su unión no sea recogida ni en edictos o proclamas y para que quede recogida en el libro de los matrimonios secretos.

Para autorizarlos, Justicia debe valorar las pruebas que justifican las razones graves que se alegan. Aunque nunca se detallan por su naturaleza secreta, pueden tener que ver con la protección de identidades por razones de seguridad de los contrayentes o por causas familiares excepcionales, entre otras.