Un Rey para la nueva España

Maricruz Sánchez (SPC)
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Juan Carlos I se convirtió hace ahora 45 años en el Jefe de Estado de un país que acababa de enterrar a Franco y que transitaba entre el deseo de modernidad y el miedo a los cambios

Discurso del nuevo Rey de España en el Congreso. - Foto: EFE

Tras más de cuatro décadas de dictadura y con una España aún conmocionada por la reciente muerte del caudillo, que se debatía entre el deseo de modernidad y el miedo a un futuro sin la figura autoritaria que había dirigido su destino, Juan Carlos de Borbón era proclamado Rey hace ahora 45 años. Solo dos días después del fallecimiento del generalísimo, el 22 de noviembre de 1975, tuvo lugar la ceremonia histórica en el Congreso de los Diputados. Un acto solemne en el que el nuevo Soberano estuvo acompañado por su esposa, Doña Sofía, y sus tres hijos, el Príncipe Felipe y las Infantas Elena y Cristina. 
Fue el estreno del Monarca de una nueva España. La confirmación de un Jefe del Estado que llevaba mucho tiempo preparándose y que tenía claro su objetivo: llevar a los españoles a las urnas para aprobar la Constitución, el pasaporte hacia la democracia. Así se ganó el corazón de su pueblo durante años, además de con su simpatía. La población salía a la calle para mostrarle su cariño, en una nación que dejaba atrás el blanco y negro para modernizarse a todo color.
Superadas con éxito las trampas de los afines al régimen, que preferían que el Rey fuese el malogrado Duque de Cádiz Don Alfonso de Borbón porque estaba casado con la nieta del dictador, Juan Carlos I, primo suyo, recibió el mando de un país casi tan dividido como en las vísperas de la Guerra Civil. Nadie apostaba por él. Ni los franquistas, que no tardaron en llamarle traidor, ni la izquierda más a la izquierda, la del PCE, que le consideraba un vil heredero de la dictadura. 
El Príncipe Felipe y sus hermanas, las Infantas Cristina y Elena, el día de la proclamación. El Príncipe Felipe y sus hermanas, las Infantas Cristina y Elena, el día de la proclamación. - Foto: EFEEn esa convulsa sociedad, con casi todo en contra, tuvo que empezar a fajarse el Monarca. Un terreno pantanoso para forjar un liderazgo, pero que supo sortear con éxito y que mantuvo hasta su abdicación en su Heredero, casi 40 años después, el 19 de junio de 2014.
Hijo de Don Juan de Borbón y nieto de Alfonso XIII, no tuvo una infancia fácil. Nacido fuera de su país, en Roma, donde su familia se había refugiado tras la proclamación de la II República, pasó sus primeros años en unas condiciones de una extrema dureza emocional, algo que le marcó desde niño.
Separado de su familia por imposición de Franco, fue traído a España con 10 años para ser educado bajo la férrea supervisión de preceptores guiados por el régimen, sabedor el dictador de que en un futuro aquel niño sería Rey.
Don Juan Carlos hace un brindis junto a la princesa Gracia de Mónaco, en la cena de gala en honor a su designación como Soberano.Don Juan Carlos hace un brindis junto a la princesa Gracia de Mónaco, en la cena de gala en honor a su designación como Soberano.Lo que no podía intuir el caudillo es que, de una manera tan frágil como inteligente, el joven Monarca rompería con el pasado para que España tuviera una democracia parlamentaría, con todos los derechos de los que había sido privada. 
Arquitecto de unos años claves, que trajeron al país el mayor período de prosperidad y paz de su Historia reciente, ahora el ahora Rey Emérito no pasa por su mejor momento debido a unas investigaciones judiciales sobre su fortuna que amenazan con empañar su legado.


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Miles de españoles toman Madrid para aclamar a su recién estrenado Monarca.
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