La UME desinfecta la cárcel y las residencias de ancianos

F.L.D.
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El Regimiento de Transmisiones patrulló por las estaciones de tren y autobús

Las medidas que endurecen el aislamiento acordadas por el Gobierno el pasado domingo, que amplían la lista de actividades laborales no esenciales, han obligado a redoblar el trabajo de vigilancia y control policial en la movilidad, sobre todo en los polígonos industriales. Por otro lado, las autoridades sanitarias han puesto el foco en las residencias de la tercera edad, convertidas en un peligroso núcleo de contagio. Hace una semana que los Bomberos del Ayuntamiento de Burgos y también los voluntarios de la Diputación se han centrado en desinfectar estos asilos, pero toda ayuda es poca y ayer la Unidad Militar de Emergencias (UME) regresó por segunda vez a la capital para colaborar en la limpieza de los edificios y también del centro penitenciario. No fue la única presencia del Ejército, pues el Regimiento de Transmisiones volvió a patrullar por las principales del centro y también por las estaciones de tren y de autobús. 

Este despliegue nunca antes visto en Burgos muestra claramente la determinación del Gobierno central a la hora de detener el avance del coronavirus. Bien es cierto que la presencia militar en la provincia desde que se decretase el estado de alarma ha sido constante. El lunes 15, es decir, dos días después del inicio del confinamiento, la UME eligió a la capital como una de las primeras en las que llevar a cabo una desinfección de zonas y edificios donde previsiblemente puede acumularse un mayor número de personas. En aquella ocasión actuaron en la estación de autobuses, en la de tren y en los mercados. A partir de entonces, de estos trabajos se encargaron los servicios municipales de Bomberos, limpieza y Protección Civil.

Aunque la fumigación ha sido escalonada y global en toda la ciudad, ha habido algunos lugares donde los equipos han incidido especialmente, como los supermercados y grandes superficies, así como edificios oficiales. La semana pasada, la junta local de seguridad acordó poner el foco en las residencias de ancianos dado el alto riesgo de contagio en estos lugares. Ayer, un centenar de efectivos de la UME llegaron con 27 vehículos a la capital para colaborar en estas tareas. Desde primera hora de la mañana, trabajaron en la limpieza del centro penitenciario y de los asilos de San Agustín, Barrantes y Condestable en la capital. También acudieron a otros municipios de la provincia como Tardajos, Villagonzalo Pedernales y Salas de los Infantes. 

Los presos de la cárcel de Burgos agradecen a los militares su trabajo desinfectando las instalaciones.Los presos de la cárcel de Burgos agradecen a los militares su trabajo desinfectando las instalaciones. - Foto: DB

Paralelamente, en el marco de la Operación Balmis, el Regimiento de Transmisiones 1, con base en Castrillo del Val, volvió a desplegar una treintena de hombres en la capital para colaborar con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en las labores de control y vigilancia de la movilidad de peatones y de tráfico. Como ya hicieran el jueves pasado, patrullaron por el centro histórico de la ciudad y también por las riberas de los ríos, lugares donde habitualmente acuden los ciudadanos a pasear a sus mascotas, una excusa que algunos utilizan para saltarse la cuarentena. 

En un escenario tan cambiante como el de un estado de alarma, la función de las Fuerzas Armadas cambia en base a las necesidades. Por ello, según informaron fuentes de Transmisiones, el día de ayer también sirvió para observar y reconocer nuevos escenarios como las estaciones de tren y de autobús, dos lugares que a priori no deberían reflejar demasiado tránsito pero en los que es necesario incidir, ya que todo desplazamiento que no esté debidamente justificado está terminantemente prohibido. 

Este despliegue progresivo pero cada vez más frecuente pone de manifiesto que el protagonismo del Ejército en este nuevo escenario de confinamiento, mucho más férreo, va a ser mayor. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado van a ser quienes lleven la voz cantante en materia de vigilancia y control, pero los militares van a jugar también un papel muy importante. Ya en el primer decreto del estado de alarma se les otorgaba el carácter de agente de autoridad, lo que les permite interpelar y advertir a los ciudadanos que incumplan las medidas de aislamiento. Eso sí, las sanciones y detenciones seguirán siendo cosa de la Policía Nacional y la Local y también de la Guardia Civil. 
 

(Más información, en 40 páginas en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)