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Cerco policial a los chamizos

FERNÁN LABAJO
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La intervención de los agentes los últimos tres años en numerosos locales de Burgos por ruidos o molestias, algunos de ellos reincidentes, obliga a los dueños a rescindir contratos de alquiler

Decenas de propietarios optan por el cierre de los chamizos desde que se controla el cumplimiento de las ordenanzas en el uso de estos locales, muy frecuentados por grupos de adolescentes y jóvenes. - Foto: Patricia

Al filo de la madrugada, en día de partido de fútbol y con cientos de jóvenes en la calle celebrando el final de los exámenes, una patrulla de la Policía Local aparca frente a un chamizo de la calle Alfareros. Unos días antes, y tras varias quejas de los vecinos, tuvieron que intervenir y sancionar por molestias y ruidos. Quieren cerciorarse de que la denuncia ha servido para atajar el problema. Tocan a la puerta, nadie responde. Las linternas enfocan la parte superior de la entrada, donde un cartel informa de su actual estado: se alquila. Como este local, decenas en los últimos años han dejado de ser rentables para muchos propietarios que lo alquilaban a jóvenes ante la ausencia de comercio interesado. La presión del Cuerpo Municipal, que a la vez que multaba levantaba el teléfono para advertir a los arrendadores, ha servido de punta de lanza para solventar una papeleta que empezaba a ser preocupante en la ciudad. 

La de Alfareros es la primera parada de una ruta en la que acompañamos a los agentes. Un listado con una decena de chamizos a los que han tenido que acudir en las últimas semanas a requerimiento de ciudadanos molestos con los ruidos. Pese a la escasa longitud de la calle Lealtad, se acumulan unos cuantos chamizos que aparecen anotados en los informes de la Unidad de Policía Administrativa (UPAD), dirigida por el subinspector Carlos Jiménez. De uno de ellos salen dos jóvenes que, al ver las luminarias de los coches, tuercen el gesto.

(Más información, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)

Dos patrullas charlan con los inquilinos de un local de la calle Lealtad al que días atrás habían acudido por quejas de ruidos. Dos patrullas charlan con los inquilinos de un local de la calle Lealtad al que días atrás habían acudido por quejas de ruidos. - Foto: Patricia González