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«Nos están ahogando y acabando con nuestra ilusión»

I.P.
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Da igual los años que lleven trabajando. Desde el más veterano al joven agricultor, todos ven dificultades para sacar las explotaciones adelante por falta de rentabilidad, «pero intentaremos sobrevivir como toca a cualquier empresa»

Ana Isabel Villa, Juan José García y Luis Villahizán, agricultores a título principal, temen por el futuro del campo y la supervivencia del medio rural. - Foto: Luis López Araico

Juan José García lleva encima del tractor 33 años. Junto a su hermanos es titular de una explotación agraria en Pedrosa de Río Urbel. Sabe lo que es reivindicar, porque además de arar, sembrar y cosechar, también ha tenido que salir muchas veces a la calle pidiendo precios justos y costes asumibles. Lo ha hecho desde la UCCL, sindicato al que se afilió enseguida y del que forma parte de su ejecutiva desde hace 30 años. 

Recuerda muchas campañas malas, pero echa la vista atrás y dice sin miedo a equivocarse que cuando comenzó de agricultor -antes había trabajado en la hostelería- vendió el cereal más caro que ahora. Tampoco entonces los abonos, gasóleo, maquinaria y demás insumos eran tan caros. 

No se arrepiente de dedicarse el campo y asegura que se ha sentido realizado, pero también que la evolución ha sido tremenda, los agricultores se han hecho profesionales, a costa de mayor burocracia y condiciones que ha ido imponiendo la PAC, pero también con la modernización de las explotaciones para hacerlas competitivas. «Ha habido tiempos buenos», dice.

En la recta final de su vida profesional, García cree que lo más destacado para el sector es la revolución que impone la tecnología y no está satisfecho con la oportunidad que se está perdiendo en el reforma de la PAC. Mira hacia Francia y siente envidia de que allí sí tengan claro lo que es un agricultor activo, «aquí puede cobrar todo Dios y allí no», aclara, para asegurar que ve oscuro el panorama para la agricultura y la ganadería.

No necesita tanto años sobre el tractor Luis Villahizán para llegar a la misma conclusión. Este joven de Villadiego hace 8 años que dejó la empresa donde trabajaba para tomar las riendas de la explotación familiar al jubilarse su padre, «porque siempre me gustó el campo y estaba vinculado a él», dice. Siembra más de 200 hectáreas, y no se si se arrepiente o no de esta nueva vida, pero reclama unos precios justos, unos costes de producción que no se «coman» los beneficios y que hagan posible vivir del campo, «porque parece que en vez de avanzar vamos hacia atrás, con el cereal siempre a los mismos o parecidos precios mientras los abonos, semillas y demás productos no paran de subir». Además, critica que las exigencias que hay aquí no se las imponen a los productos que llegan de terceros países. 

Para Villahizán, lo que están consiguiendo es que «cada día nos ahoguemos un poco más». Pese a todo asegura que «intentaremos sobrevivir buscando las vueltas o adaptándonos como cualquier empresa o negocio, pero estamos viendo que poco a poco nos aprietan más». 

Ana Isabel Villa es una agricultora de las que sí trabaja el campo día a día. Lo hace en Villalmanzo desde el año 1999 cuando se casó, dejó un trabajo de administrativa y se entregó en cuerpo y alma cogiendo las tierras de su suegro. Siembra unas 325 hectáreas con la ayuda de su marido, que es titular de una explotación ganadera; entre ambos intentan salir adelante, pero no sin esfuerzo, «y cada vez estamos peor», afirma esa mujer que sentencia que «no podemos producir a precio de perdidas. Resistimos pero es duro, casi ya insoportable y cada vez está cayendo más gente».

Le encanta su trabajo y no le importaría que su hija, que estudia cuarto de Ingeniería Agroalimentaria, siguiera sus pasos porque también le gusta la agricultora, «pero tal y como están hoy las cosas cada vez estoy menos animada a que se quede en el campo, porque el precio de lo que producimos es menos y el de los productos que tenemos que comprar más alto». 

También se queja del exceso de burocracia, «ahora mismo hay que pasar más tiempo con papeles que con el tractor». afirma.