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La avispa asiática 'invade' la comarca ante la falta de medios para frenar la plaga

Raúl Canales / Miranda
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En el último mes se han localizado en las cuencas del Ebro y el Zadorra varios nidos de esta especie, que acaba con la abeja autóctona y altera el ecosistema. Los apicultores piden un plan de actuación similar al de La Rioja y País Vasco

Los nidos pueden llegar a medir casi un metro de diámetro y se ubican en las zonas más altas de los árboles. - Foto: G.G.R.

Su presencia pasa desapercibida para la gran mayoría de ciudadanos pero si no se adoptan medidas de forma urgente las consecuencias no tardarán en notarse. La vespa velutina, conocida popularmente como avispa asiática, es una especie invasora muy agresiva que representa una amenaza tanto para la conservación de la abeja autóctona como para la biodiversidad del ecosistema. 
En menos de una década este insecto ha conquistado la mitad del territorio francés, país por el que ingresó a Europa, y continúa su avance imparable por el norte español. 
Hasta el momento la comarca mirandesa estaba libre de una plaga que en comunidades limítrofes hace tiempo que ya representa un grave problema, pero en los últimos meses se han descubierto varios nidos que han encendido las alarmas. Se ha retirado uno en las inmediaciones de la Casa de Cultura y se han localizado varios más en las cuencas del Ebro y del Zadorra. A pesar del gran diámetro de los avisperos, al estar situados a gran altura y camuflados entre las ramas de los árboles, hasta que no se caen las hojas no se ven. «A  estas alturas ya es tarde porque la reina está hibernando oculta entre la corteza de algún árbol o en grietas cercanas», explica Gustavo González, apicultor mirandés.  
La falta de un protocolo de actuación por parte de la administración regional favorece su expansión. Mientras en La Rioja y País Vasco ya se han adoptado medidas, Castilla y León carece de un procedimiento efectivo para controlar esta plaga, como sí se aplica exitosamente con otras como el mejillón cebra o el visón americano. 
Y una rápida actuación puede ser vital ya que si la especie se asienta luego es casi imposible erradicarla. «Hay que frenarla cuando aparece porque si no donde ahora hay 20 nidos en un año puede haber más de 200 ya que se reproduce muy rápido», asegura Daniel Martínez, de ApiEbro, explotación local que produce más de 20 toneladas de miel anuales. 
Actualmente son los agentes medioambientales y los bomberos quienes retiran los nidos cuando reciben el aviso pero no cuentan con los medios necesarios. También los apicultores intentan por su cuenta frenar el avance con trampas caseras, pero no es suficiente. Por eso reclaman un plan de acción similar al que ya se ha implementado en otras provincias, que incluya un seguimiento para atajar su expansión, destrucción de nidos, formación de personal especializado y material adecuado como perchas y trajes. 
 
menos polinización. La avispa asiática es un depredador que aprovecha su mayor tamaño para atacar a la abeja cuando ésta regresa a la colmena tras polinizar. «La espera en la entrada, la mata y chupa el néctar que traen en el abdomen para sacar proteína con la que alimentar a sus larvas», explican los apicultores. Su agresividad provoca que unos pocos ejemplares puedan acabar con una colmena  entera. «A los grandes productores nos genera grandes pérdidas pero a los pequeños directamente les lleva a la ruina», aseguran. 
La consecuencia directa es el incremento del precio de la miel para el consumidor. «En algunas zonas de Francia se ha duplicado e incluso están teniendo que importar núcleos de abejas para poder seguir produciendo y si aquí no se ponen medidas pasará lo mismo», señalan desde ApiEbro. 
Pero el avance de la avispa asiática afecta a más aspectos que a la producción apícola ya que al reducirse la colonia de abejas se ve alterado el proceso de polinización, lo que afecta tanto a plantas silvestres como cultivos. Además, no solo se alimenta de abejas sino de otros insectos,  lo que supone una amenaza para la biodiversidad del ecosistema, y el trampeo incontrolado mediante botellas con productos venenosos, atrae a las avispas pero también a muchos otros animales, por lo que «si no se aprueba un plan de actuación rápido en unos años desaparecerán algunas especies».