Niega ser el 'loco del martillo' ante 2 mujeres aterrorizadas

P.C.P.
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Agustín Herrero ha negado esta mañana en la Audiencia de Burgos ser el autor de dos agresiones en Miranda para tratar de desviar la atención del asesinato de su mujer, por el que cumple 21 años de prisión. Su móvil y las cámaras le sitúan en la zona

Niega ser el ’loco del martillo' ante 2 mujeres aterrorizadas - Foto: Alberto Rodrigo

Las primeras palabras y las últimas que Agustín Herrero ha pronunciado en el juicio celebrado esta mañana en la Audiencia Provincial de Burgos han estado encaminadas al mismo objetivo: negar cualquier vinculación con los salvajes ataques que sufrieron dos mujeres en Miranda de Ebro en 2017, varios días y unas horas antes, respectivamente, de que él asesinara a su esposa en Turismo (Álava) y abandonara su cadáver en un coche aparcado en la misma zona de las agresiones.

Herrero, que cumple una condena de 21 años de prisión por este crimen, solo ha contestado con vaguedades a las preguntas del fiscal, pero no a las acusaciones particular y popular, y su abogado no le ha formulado ninguna cuestión. El acusado ni se ha inmutado cuando han prestado declaración las dos agredidas, visiblemente afectadas y con graves secuelas como consecuencia del martillazo que recibieron en la cabeza, uno cada una, y en ambos casos por detrás, sin que pudieran ver a su atacante ni se hayan encontrado testigos. Según el forense, en ambos casos fueron heridas "con riesgo vital" y compatibles con un martillo u objeto contundente similar. Aseguró que "hubo suerte" porque "nadie es capaz de controlar la fuerza" y ver hasta dónde puede llegar a penetrar en el cráneo sin peligro de provocar la muerte. "Yo he abierto muchos cráneos y no sería capaz" de poner esa barrera, ha asegurado.

La geolocalización de su teléfono móvil, facilitada por Google, y las imágenes de las cámaras de seguridad de los juzgados le sitúan en la zona de los ataques durante bastante tiempo. Tanto la Policía como el fiscal sostienen que deambuló hasta dar con la víctima y el momento propicio, mientras que Herrero asegura que fue "casualidad" y que iba mucho a Miranda porque su mujer trabajaba allí y él tenía clientes de su lavadero y recogía coches a domicilio.

El asesino confeso de su mujer no ha sabido explicar por qué llevó el coche con el cadáver de su mujer hasta Miranda y lo aparcó en la zona de las agresiones. "Con los nervios que tendría en ese momento lo podría haber dejado en cualquier sitio. Mi cabeza no funcionaba", se ha justificado.

El Ministerio Fiscal solicita para Agustín Herrero 32 años de prisión, 16 por cada agresión, que califica como asesinato en grado de tentativa. La acusación popular, que ejerce la Asociación Clara Campoamor, lo eleva a 40 años al aplicar a ambos casos la agravante de género -"son actos contra mujeres por el hecho de ser mujeres"- y además reclama otros 10 años de libertad vigilada así como 30 años de prohibición de acercarse a Miranda de Ebro o residir en la provincia de Burgos. El abogado defensor reclama su absolución, porque no existen indicios -arma, ADN en la ropa, restos de sangre...- o en caso de que se le considere culpable, que los hechos sean calificados como lesiones y no como intento de asesinato. "No he encontrado ni un solo caso en la jurisprudencia de un asesinato con un solo golpe", ha remarcado.

La última palabra del asesino de Ana Belén Jiménez ha sido para insistir en que no tiene "nada que ver con este caso". Es más, "tengo la conciencia bien tranquila", ha añadido.

La crónica completa del juicio, en la edición impresa.