Un vasco agita Cameno a base de pinceladas y cantes

S.F.L.
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Ramón Miranda ha transformado con sus trabajos la localidad en un museo al aire libre en el que las obras decoran casas abandonadas

Ramón Miranda es natural de Santurce pero hace tres décadas conoció por casualidad Cameno y quedó enamorado del pueblo burebano. - Foto: DB

Mirar por la ventana, un maravilloso ejercicio que deja claro que nunca el tiempo es perdido. Pero... ¿mirarlas a ellas? Ramón Miranda, un aficionado vasco a la pintura, ha transformando las calles de Cameno -localidad donde posee su segunda residencia- en una galería de arte al aire libre con una exposición urbana en la que los lienzos penden de los balcones y ventanales de viviendas abandonadas de la pequeña localidad.

Concretamente, una veintena de obras decoran las casas, de las cuales la gran mayoría representan paisajes de la comarca burebana. «Como este año no ha habido fiestas patronales opté por aportar algo de vida y color con la pintura», expone el artista. Desde hace tiempo, con la llegada del mes de agosto y las fiestas patronales de Acción de Gracias, los vecinos adornan sus propiedades y las calles de la pedanía de una temática que previamente votan. Al suspenderse este verano las celebraciones, surgió la idea del vasco, que ha tenido una «buena acogida por parte de los vecinos y de los turistas, que aunque no son muchos, aprecian el trabajo», añade.

Con esta iniciativa cultural, el autor pretende mantener una exposición de pintura para lograr dar un aspecto más atractivo a las viviendas deterioradas y además, llevar el arte fuera de sus lugares habituales de exposición como galerías o museos, accesible a todo tipo de público. «Los ojos de las cases lucen así con más encanto. Considero que embellece al pueblo y por ello continúo pintando», declara Miranda. Se trata de lienzos de un tamaño medio que ha sujetado sin problema a las ventanas porque muchas disponen de rejas o redes que facilitan su colocación.

Los cuadros se sitúan en las ventanas.Los cuadros se sitúan en las ventanas.

Pero su proyecto artístico no queda aquí. El pasado año transformó una chopera en un pequeño bosque animado. Pintó varias figuras plasmadas en los troncos de más de treinta chopos basándose en la ingeniosa obra del artista Agustín Ibarrola en el Bosque de Oma, en plena Reserva Natural de Urdaibai, en Vizcaya. Una obra al aire libre, un juego para el visitante y una experiencia sensorial en comunión con la naturaleza que pocos burebanos conocen. «Algunas personas se topan con ello por casualidad mientras dan un paseo por la zona y realmente quedan sorprendidos», aclara este jovial y participativo vasco, que invita a los lectores a que visiten la localidad y su galería al aire libre.  

Miranda, se considera así mismo como una persona comprometida con los demás. Por ello, siguió adelante con una iniciativa que surgió un día mientras tomaba Zurracapote con sus vecinos. «Doy clases de canto en Baracaldo y se me ocurrió formar una especie de coral para cantar en las fiestas y celebraciones en Cameno». A día de hoy, el grupo, compuesto únicamente por mujeres, se reúne los viernes, sábados y domingos para ensayar. En pocos meses lo podrán hacer en el centro cultural, que ocupa los bajos del edificio consistorial, y que está prácticamente finalizado. También pretende ofrecer clases de pintura una vez que dispongan del espacio. 

La mayoría son paisajes de la zona.
La mayoría son paisajes de la zona.