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Cuatro años más para investigar la cantera más antigua

Ó.C.
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El yacimiento, ubicado en la Sierra de Araico en el Condado de Treviño, logra el respaldo de Ministerio de Ciencia e Innovación, que dará 80.000 euros. En este punto han encontrado sílex de hace 6.000 años

Los trabajos finalizaron hace aproximadamente un mes y en ellos participaron entre ocho y diez personas. - Foto: DB

La cantera más antigua de la Península Ibérica está en el Condado de Treviño. De la Sierra de Araico hace 6.000 años sacaban un sílex que los investigadores han hallado en todo el norte de España y el suroeste de Francia. Para seguir con el yacimiento, el Ministerio de Ciencia e Innovación ha concedido una partida de unos 80.000 euros para los próximo cuatro años. Así lo explica el geólogo de la Universidad del País Vasco, Andoni Tarriño, que reitera la importancia de este punto, porque en él aprenden cómo los individuos prehistóricos afrontaban la extracción de sílex «y las implicaciones y la organización que tenían».

Los trabajos en el terreno acabaron aproximadamente hace un mes y ahora analizarán todos los restos en el laboratorio, «aunque el futuro es prometedor», avanza. En total, extrajeron «miles de piedras» y eso que por la pandemia «hemos tenido una campaña pequeñita en la que hemos estado ocho o diez personas». En esta ocasión «nos centramos en descubrir el frente de roca que define la cantera», aclara Tarriño, para lo que han despejado «unos tres o cuatro metros». 

En la parte norte profundizaron hasta los cinco metros «y estamos a punto de tocar el fondo», afirma. A estas alturas, Tarriño confiesa que «una de las cosas que nos llama la atención es que se realizó en un breve periodo de tiempo, de unos 10 ó 20 años». Ladera arriba «tenemos localizadas otras siete canteras» y esto ayuda a entender que, según avanzaban, «con el escombro que sacaban de la siguiente tapaban la que ya habían explotado y cuando llegan a la cresta de la sierra lo que hace es una zanja de varios kilómetros». A pesar de lo que tienen por delante y de la ayuda comprometida, el geólogo duda de si podrán conocer más sobre alguno de estos puntos. En cualquier caso, con lo que conocen, el investigador tilda el yacimiento como de «único», por las astas de ciervo encontradas, que «es una tecnología mil años más antiguas de las descubiertas en minería prehistórica». 

La época en la que se ubica el yacimiento adquiere relevancia porque en el neolítico «llega el cambio de la mentalidad de las sociedades prehistóricas, ya que en este momento dejan de ser cazadores y recolectores a ser productores». En este sentido, Tarriño puntualiza que al igual que se habla de ganadería o agricultura, en el comercio existe una evolución, «porque también producen almacenamientos de sílex» para poder vender este material con el que hacían desde las puntas de las flechas hasta los cuchillos.

En los cuatro años que tienen por delante para estudiar la cantera, Tarriño también revela que profundizarán en la distribución que existe de estos materiales por todo el norte de España y la zona limítrofe de Francia.

Este verano también han investigado la relación entre el yacimiento de la cantera y el poblado de la parte alavesa de la sierra, otro aspecto incluido en el proyecto subvencionado. «La intención era conocer si había relación entre ambos puntos», reconoce Tarriño, que admite que el resultado ha sido positivo por la cantidad de restos encontrados, «aunque todavía no podemos decir que hay una vinculación porque de momento no nos han salido materiales contemporáneos».

La cantera cronológicamente sería más antigua y en el poblado «nos han salido restos de la edad calcolítica y del bronce». Aún así, Tarriño admite que «no pierdo la esperanza de que lleguemos a encontrar una estructura neolítica», porque el investigador se pregunta el lugar en el que residían los mineros que trabajaban en la cantera de la Sierra de Araico. La sospecha de la relación la mantienen pese a la falta de coincidencias, porque «este año hemos encontrado un pico minero». Este elemento estaba en un silo excavado en la roca, y aunque «parece más moderno, al estar en estudio todavía puede variar». Tarriño apunta que «son unos picos que habíamos encontrado en las inmediaciones de la excavación, y que son triedros, como si fueran cinceles de sílex».