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El PSOE condiciona su abstención a un cordón sanitario

David Alonso
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Tudanca y Sánchez piden al PP que rompan los acuerdos con Vox en todo el país «si quieren hablar» de una abstención socialista que invista a Fernández Mañueco

El candidato del PSOE, Luis Tudanca, interviene ayer tras la reunión de la Comisión Ejecutiva Autonómica. - Foto: M. Chacón (Ical)

Un cordón sanitario a Vox en toda España que incluya romper los pactos que el PP tiene con los de Santiago Abascal en Madrid, Andalucía, Palencia y otros ayuntamientos o comunidades. Esta es la condición que ayer puso sobre la mesa el Partido Socialista como punto de partida para «empezar a hablar» de una posible abstención del PSOE que ayude a investir como presidente a Alfonso Fernández Mañueco sin necesitar de los 'síes' de Vox. Un órdago que verbalizaron tanto el candidato y líder autonómico, Luis Tudanca, como el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ante la creciente demanda, tanto desde el PP como de regidores socialistas, para acordar una abstención que evite la entrada de Vox en la Junta de Castilla y León. «Si usted quiere pedir la abstención al PSOE en Castilla y León explique el porqué, porque si explica que la ultraderecha es un peligro para la democracia a lo mejor nos podemos entender», aseguró Pedro Sánchez en su primera valoración de los comicios autonómicos del 13 de febrero, mientras que Tudanca, en un tono más duro, sentenció que «nada de juego de trileros; si quieren que les regalemos un gobierno para luego seguir pactando con Vox, que lo olviden».

Tras presidir las reuniones del Consejo Territorial y de la Comisión Ejecutiva Autonómica del partido para valorar los resultados del 13-F, Tudanca dio por hecho que el PP y Vox van a pactar en Castilla y León para formar un gobierno, pero retó a los populares a que dejen de pedir la abstención de los socialistas, ya que el debate en su opinión es si se traza un «cordón sanitario» frente a la extrema derecha «de todos y para todo», en referencia al conjunto de España. No obstante, no quiso avanzar su postura sobre si se abstendrían en el caso de que se cumpla ese cordón sanitario, una decisión que además recordó que debería ser sometida previamente a la opinión de los militantes: «Cuando llegue ese puente, lo cruzaremos», respondió.

«El debate no es la abstención para dar el gobierno a Mañueco sino sobre el cordón sanitario a Vox de todos y para todos», incidió Tudanca, quien recordó que el PP y Mañueco ya gobiernan con ese partido en Palencia, el Espinar (Segovia), Aranda de Duero (Burgos) o en Murcia; también gobiernan con tránsfugas y siguen inmersos en casos de corrupción como la Perla Negra, las eólicas o la financiación ilegal de ese partido. 

Además, trasladó al Partido Popular «que pierda toda esperanza» de generar una división en el PSOE, después de que Javier Maroto –portavoz popular en el Senado– haya pedido a los socialistas escuchar a los alcaldes de Valladolid y León, ambos partidarios de una abstención 'democrática'. En este sentido, insistió en que el debate de la abstención «es falso» y descartó «brechas y división» en el partido acerca de esta posición. 

Muy atentos

Pedro Sánchez , que ayer intervino en el Senado, aprovechó las preguntas del portavoz popular en la Cámara Alta, Javier Maroto, para valorar lo ocurrido en las elecciones de Castilla y León y envió un mensaje a Vox tras sus peticiones para apoyar a Fernández Mañueco –García-Gallardo ha exigido derogar la normativa de Violencia de Género regional– y garantizó que su Ejecutivo dará una respuesta «contundente y firme», dentro de la legalidad, ante cualquier cuestionamiento que se haga contra las mujeres, el colectivo LGTBI o cualquier otro «retroceso» en derechos y libertades.

En este sentido, y ahondando en el cordón sanitario como exigencia para hablar de una abstención, aseguró que si el PP aclara que «hay que poner un cordón sanitario a quienes están poniendo en cuestión los derechos y las libertades de las mujeres con el colectivo LGTBI a lo mejor nos podemos entender».

Pero Sánchez no fue el único miembro del Gobierno que salió al paso de un posible pacto PP-Vox en la Comunidad, y la portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez, aseguró que los derechos de las mujeres no pueden ser «moneda de cambio» para la conformación del gobierno autonómico. Otra integrante del Gobierno nacional, la ministra de Igualdad, Irene Montero, confió en que el PP, que apoyó la actualización y la mejora del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, siga «jugando dentro de la cancha de juego de la democracia, que es jugar dentro de la cancha de juego de los derechos de las mujeres».