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«Quiero que la Casa de Cultura recobre la vida que tenía»

I.M.L.
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ENTREVISTA | Teresa Bermejo, de 46 años, lleva en Aranda más de 2 décadas y su implicación en el movimiento vecinal le lleva a conocer las demandas sociales y parte del funcionamiento del Consistorio, por lo que llega con parte del trabajo hecho

Teresa Bermejo, nueva concejala del Ayuntamiento de Aranda de Duero. - Foto: Valdivielso

Aún no tiene la fecha exacta de toma de posesión de su cargo como concejala del Ayuntamiento de Aranda de Duero, pero Teresa Bermejo ya está empezando a tomar contacto con los departamentos municipales que heredará de Emilio Berzosa: Cultura, Juventud y Festejos. 

En su primera entrevista desde que se conoció que sería ella la que ocupase el puesto que deja el procurador electo en el equipo de gobierno, Teresa Bermejo se muestra sincera ante la responsabilidad que tiene que asumir y las ganas de afrontar este reto. 

¿Porqué se animó a dar un paso más y pasar del asociacionismo vecinal a formar parte de una candidatura en los comicios de 2019?
A raíz de estar en la asociación de vecinos Ferial Bañuelos y ver lo que la gente quiere y le hace falta, y tratar con el Ayuntamiento, no dejaba de pensar que las cosas que se pueden hacer, que tiene que haber una manera. Cuando me llamaron del Partido Popular, pensé que podría colaborar más allá. Como ciudadano es muy fácil criticar, pero no se sabe si el que está detrás pone empeño o porqué no logra los objetivos. Era una forma de implicarme más, porque las cosas que parecen más fáciles administrativamente no son tan sencillas. Me gustan esos retos, de hecho, mi marido me dice que sabía que iba a aceptar el cargo porque, por mucho miedo que me pueda dar, no me pongo trabas a mí misma. 

¿Cuál fue su reacción cuando le confirmaron que corría turno y recaía sobre usted la responsabilidad de asumir el cargo?
Un poco de miedo y respeto. Sí me gusta pero no sé dónde me voy a meter. Con los resultados electorales de 2019, respiré un poco por no tener que entrar en el Ayuntamiento, sinceridad por delante. Ahora me toca dar ese paso adelante, pero el vértigo inicial no me lo quita nadie porque mis circunstancias personales son distintas. Es verdad que Emilio Berzosa va a dejar muchas cosas avanzadas y que ya conozco a muchos de los técnicos, me hace respirar un poco y creer que puedo ser capaz. Desde luego, empeño le voy a poner y creo que va a ser una experiencia enriquecedora. Críticas habrá, evidentemente, pero va en el cargo. 

Aún no es concejala oficialmente pero ¿ha comenzado a tomar contacto con sus áreas?
Si, un poco. El otro día pasé por la Casa de Cultura y sí estuve hablando un poco con el equipo, lo que me sirvió para hacerme eco de lo que hay y lo que habrá que solucionar. Con Juventud y Festejos aún no he podido acercarme, pero quiero hacerlo. 

Precisamente Cultura es, posiblemente, la que acumule ahora más patatas calientes. ¿Cuáles serán las primeras que toque?
Algo básico es solucionar la falta de personal, porque la Biblioteca estaba muy arriba y ahora está bajando. No podemos permitir que Aranda de Duero tenga una Casa de Cultura deficiente, no por la gente que trabaja allí, que lo hace muy bien, pero les hace falta apoyo y mejorar la programación de actividades. No me refiero solo a la oferta escénica en Cultural Caja de Burgos, sino que en Aranda tenemos muchos grupos culturales y hay que darles facilidades para que puedan utilizar la Casa de Cultura. Este espacio antes tenía mucha más vida y hay que recuperarla. 

¿Cómo serán sus primeras semanas como concejala?
Quiero reunirme con los técnicos de las áreas que a mí me tocan, que me digan en qué punto están las cosas, qué presupuesto hay y, a partir de ahí, empezar a trabajar. También me quiero reunir con los distintos colectivos para que me trasladen lo que quieren y necesitan, a ver qué es lo que podemos hacer. 

En Juventud se va a encontrar con unas nuevas instalaciones aún sin estrenar. ¿Tiene alguna idea para dotarlas de contenido?
Para eso hay que escuchar lo que quieren los jóvenes. El año pasado, en la asociación de vecinos, organizamos unas batallas de gallos y tuvieron mucho éxito. Hay que hacer hueco a lo que les gusta a ellos para poder ofrecer un ocio alternativo que les resulte atractivo y poder dinamizar estos espacios pensados para esa franja de edad. 

¿Festejos puede ser el área que menos trabajo le puede dar porque tendrá gran parte de la programación organizada?
Eso y que a los técnicos es a los que más conozco. Parto con la ventaja de que me voy a encontrar mucho hecho, pero si echo algo en falta intentaré introducirlo. Se irá viendo, todavía es pronto. 

En el menos de año y medio que va a ejercer estas responsabilidades, ¿cree que es tiempo suficiente para dejar su impronta o materializar proyectos?
Yo quisiera pensar que sí, pero todo depende de los plazos y cómo funciona la administración. Eso la gente lo tiene que entender, que las cosas que no salen no es porque uno no quiera.   

Más allá de sus tres departamentos, tendrá que participar en otras comisiones, en las juntas de gobierno local, en los plenos,... ¿cree que su visión más pegada a la calle puede ayudar a desatascar algunos asuntos pendientes desde hace tiempo?
Las reivindicaciones que a mí me han trasladado hasta ahora los vecinos, tal cual me llegan, se las traslado a los que ahora van a ser mis compañeros en el Ayuntamiento. Eso no va a cambiar. Soy consciente de que no puedo abarcar todos los temas que me trasladan, pero intentaré que cada cosa llegue a quien corresponda. 

A nivel personal, ¿podrá compaginar familia y trabajo con el Ayuntamiento?
Ahora tengo un trabajo a media jornada que me permite flexibilidad de horarios, dentro de un límite, y estoy muy a gusto, no voy a dejarlo. Por eso no podré tener una dedicación completa 100% a las concejalías, pero haré todo lo posible para pasar por ellas dos o tres días cada semana. Así me lo planteo y espero poder cumplirlo sin problemas.