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Solo un 30% de telecentros 'sobrevive' en la provincia

R.E. MAESTRO
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Quedan 50 de los 169 que se abrieron. La Diputación de Burgos gastó 100.000 euros en 2019 y 2020 para renovar 123 equipos, pero la fórmula inicial ha quedado obsoleta

Arcos de la Llana cuenta con una decena de ordenadores, que se han cambiado, y desde el Ayuntamiento se trata de impulsar actividades para mantener este espacio a pleno rendimiento. - Foto: Jesús J. Matías

En 2004 la Diputación Provincial de Burgos impulsó un proyecto para llevar al medio rural la conectividad a internet mediante la puesta en marcha de telecentros. En ese primer año se instalaron 30, y en la segunda convocatoria, un año después, se sumaron otros 109. Gracias a una ayuda de la Junta de Castilla y León la cifra total ascendió hasta llegar a los 169. Sin embargo, la mayoría de esos ordenadores ya saben que nadie más los volverá a encender. La red ha caído en picado hasta el punto de que solo un 30% de esos espacios 'sobreviven' en la actualidad ante la extensión de internet y la accesibilidad de forma sencilla a dispositivos.

Pero no se trata únicamente de que en estos 17 años se hayan perdido por el camino 119 telecentros, igual de preocupante resulta que los que ahora están disponibles se encuentren prácticamente en desuso. Además, la crisis sanitaria ha significado otro duro golpe que ha acentuado ese descenso de personas interesadas en el servicio. En el año 2019 se acumularon 38.352 visitas en los ordenadores, mientras que un año después cayeron un 67,5%. Y es que en 2020, año donde la población pasó varias semanas confinada y sin poder salir de sus hogares, bajó hasta 12.432. Mientras, en los primeros nueve meses de 2021 tampoco se notó una mejoría en ese sentido y se queda únicamente en 8.265 usuarios.

Desde la propia Diputación se justifica que en el año 2005 había una gran cantidad de telecentros abiertos puesto que en ese momento los municipios no contaban con ADSL. Sin embargo, los tiempos han cambiado y las necesidades también con el avance de la fibra, las conexiones móviles o la popularización de las tarifas de datos de las operadoras de telefonía. Y lo que parece claro es que estos espacios no se han adaptado a los nuevos tiempos con tanta rapidez como la tecnología.

«Quien decide abrirlos o cerrarlos es un Ayuntamiento, a algunos no les aporta nada porque hay que tener una persona responsable y dinamizarlo», explica el diputado provincial Arturo Pascual. Insiste, además, en que en el momento que se colocaron el acceso a internet y a los dispositivos resultaba más difícil que en la actualidad. Algunos alcaldes, como Rafael Temiño, de Modúbar de la Emparedada, lo han recuperado sin éxito recientemente. «No tiene futuro, antes tenía sentido cuando nadie tenía internet en casa», lamenta.

En Modúbar quisieron aprovechar que ya contaban con un espacio acondicionado, que desde la Diputación se ofrecían nuevos ordenadores y que eso permitiría recuperar un servicio. Lo tienen organizado correctamente con tarjetas de acceso y cámaras, por lo que no requiere personal. «Yo no he visto a nadie que vaya allí a estudiar como antes», dice el alcalde, que valora que lo poco que funciona es cuando se dan cursos, como los de robótica, aunque únicamente se alargan durante un par de días.

Para evitar la obsolescencia de los centros se ha invertido una cantidad cercana a los 100.000 euros, lo que supone la renovación de hasta 123 ordenadores. En 2019 se cambiaron 23 equipos completos que se destinaron a Canicosa de la Sierra, Torresandino, Condado de Treviño, Fresnillo de las Dueñas y Villasante. Mientras, en 2020 se sumaron otros 100 equipos que se llevaron a 32 localidades.

No existe una partida fija en el presupuesto de Diputación destinada exclusivamente a telecentros, pero sí se explica que «todos los equipos al costar menos de 1.000 euros se consideran material informático no inventariable» y por ello se aclara que, por ejemplo, se van a comprar discos sólidos para mejorar aquellos equipos que muestran síntomas del paso del tiempo. En cuanto a la próxima apertura de centros de teletrabajo e innovación en las tres provincias españolas con menor densidad de población (Soria, Cuenca y Teruel) anunciada por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, desde Burgos dicen no tener constancia de que aquí se vaya a realizar algo similar de momento.

Y a esa inversión para dotar de equipos más modernos a los telecentros, se deben sumar otros 55.000 euros anuales destinados al mantenimiento operativo para que los ordenadores funcionen con todas las garantías así como asegurar el buen uso del sistema de gestión de usuarios. El diputado provincial afirma que se apostará por este servicio y se ofrecerá asistencia a quienes la soliciten. «Si un Ayuntamiento quiere abrir un telecentro solo se tiene que poner en contacto con Diputación y se le da el soporte», desarrolla. Pero considera que los nuevos avances en tecnología han causado el desinterés de la mayoría y por ese motivo han reconsiderado el tener estos lugares a pleno rendimiento.

En el caso de Santa María del Campo contaban incluso una trabajadora a media jornada encargada de controlarlo, pero hace un par de años se decidió cerrar por falta de uso. «Con internet en casa y los teléfonos más modernos la gente prácticamente no iba», explica Dositeo Martín, alcalde, que añade que tenían dispositivos nuevos y al darlo de baja desde Diputación se los llevaron. Contaban con una decena de equipos en una sala muy bien acondicionada, pero «lamentablemente» la falta de gente causó que se dejara de ofrecer el servicio. Algo similar ocurrió en Padilla de Abajo, que no se emplea desde hace años y el espacio que se destinó a ese fin se acabó convirtiendo en biblioteca, como explica el alcalde, Ignacio Grajal. Y desde Vilviestre del Pinar, el alcalde, Javier Chapero dice que también lo cerraron hace dos años por el mismo motivo.

Por otro lado, desde Diputación también destacan que en aquellas localidades que cuentan con telecentros también se aprovecha para ofrecer cursos relacionados con las nuevas tecnologías. Así, para este apartado se destinan 20.000 euros anuales. La pandemia ha impedido realizar muchos de ellos al ser presenciales, pero ya se han empezado a recuperar. Desde noviembre de 2021 hasta abril de 2022 se impartirán 23 cursos de 8 horas de duración. Su contenido es variado y van desde la impresión en 3D hasta competencias digitales. De hecho, los Ayuntamientos interesados en contar con este servicio, o asistencia técnica, únicamente deben solicitarlo a través del correo electrónico telecentros@diputaciondeburgos.net.

Los más visitados. Entre los municipios que aún mantienen los telecentros abiertos destacan Medina de Pomar y Arcos de la Llana, con 1.342 y 1.115 visitas, respectivamente, registradas en sus ordenadores durante los nueve primeros meses de 2021. Se trata de los  más utilizados en toda la provincia. Sus medias mensuales, por tanto, llegan a 149 en Medina y a 123 en Arcos. Sin embargo, lejos de que su afluencia resulte masiva, el alcalde de Arcos, Javier Castillo, explica que es gracias al esfuerzo continuo del Ayuntamiento que esta sala pueda seguir funcionando con normalidad.

«Si no hacemos cursos, está vacío», asegura Castillo. Poseen ocho ordenadores y desde que arrancó el proyecto sí se han renovado «por lo menos un par de veces», pero que la gente los utilice exige un trabajo importante a la hora de organizar actividades atractivas para los vecinos. «Hay que buscar alternativas», manifiesta, ya que en este momento todas las personas están «dotadas informáticamente» y de ahí la necesidad de apostar por diversas actividades relacionadas con la memoria, la robótica o el uso de los móviles.

Tras Medina de Pomar y Arcos de la Llana, se localizan localidades que tienen un buen número de habitantes pero que si se atiende a las cifras totales de visitas ocupan un porcentaje muy pequeño de su población. Es el caso de Palacios de la Sierra (con una media de 91 visitas al mes), Salas de los Infantes (78), Briviesca (72) o Torresandino (45). También Quintanar de la Sierra o Melgar de Fernamental, que superan los 1.500 habitantes, se quedan únicamente con 58 y 44 visitas mensuales en sus centros, respectivamente. Más abajo en esa clasificación se encuentran Villadiego o Belorado, con 24 y 23, respectivamente. Otros municipios, como Huerta de Rey, Villasana de Mena, Villalbilla, Quintanadueñas o Sotopalacios únicamente alcanzaron entre 5 y 10 visitas de media al mes el pasado año.