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El arte de adaptarse

ARSENIO BESGA
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La compañía Studio 46 publica en medios digitales actuaciones sonoras con imágenes para enfrentarse a la barrera del coronavirus

Studio 46 lleva representando su versión musical de ‘Cuento de Navidad’ casi tres décadas. - Foto: DB

La única forma de poder hacer frente a la adversidad, pasa por la resistencia y por la innovación. La pandemia del coronavirus azotó al sector cultural de una forma casi irreparable. Las salas de conciertos apagaron los altavoces y los teatros bajaron los telones. Sin embargo, las nuevas tecnologías propias del siglo XXI sirvieron para que los amantes del arte encontraran un resquicio dentro del cual disfrutar. La compañía mirandesa Studio 46, tras décadas sobre las tarimas, emprendió hace varios meses un proyecto digital titulado Escena Sonora. «Ahora está muy de moda hacer grabaciones, podcast e historias narradas, así que es lo que hemos estado haciendo», comenta su director, Carlos Ruiz.

El proyecto iniciado por la agrupación de por sí tenía unos tintes sofisticados y abiertos para cualquier usuario. Sin embargo, recientemente han dado un paso más en su aventura y han puesto rostro a sus personajes. «Ahora está colgado en la red con imágenes», explica Ruiz. «Lo hace un chaval de 18 años, nuestro integrante más joven», añade. Eso sí, la labor de grabación y edición del audio recae sobre otro miembro, sobre el director musical. A fin de cuentas, la nueva iniciativa de Studio 46 tiene un proceso «muy laborioso». Eso sí, también muy satisfactorio. Solo basta con comprobar su resultado en las cuentas de YouTube o Facebook de la compañía.

La última publicación del grupo versa sobre una historia conocida por el común de los mortales: Cuento de Navidad. «Hemos seguido fielmente el cuento de Dickens, pero también hemos incluido partes de nuestro musical», relata el director. «Son cuatro capítulos y en total dos horas», recalca. Según dice Ruiz, se trataba de una buena manera de cerrar el 2021. A lo largo del curso pasado, estos artistas vocacionales ya emitieron multitud de «historias, la mayoría tienen una base real y están relacionadas con Miranda». Por ejemplo, el Cabo Bezares, El Chantre o El Monte de las Brujas se alzaron como protagonistas de sus narraciones.

El talento de Studio 46 no nace en cuestión de meses, lleva décadas cocinándose a fuego lento. «Yo tenía 18 años cuando empezamos en 1978, éramos todos estudiantes, de ahí viene nuestro nombre», aclara el integrante de la compañía. «Éramos 46 y uno nos dijo que su padre tenía una máquina de escribir que se llamaba Studio 46», recuerda. Por cosas del destino, encontrar el nombre resultó bastante fácil. Más dificultad tenía representar los ambiciosos proyectos que comenzaron haciendo.

«Los cuatro o cinco primeros musicales hicimos playback, pero después fuimos osados y decidimos cantar nosotros», comenta Ruiz. «En aquella época la moda era hacer dos actuaciones cada día, era agotador», explica. Por suerte para los integrantes del grupo, «la cordura llegó» y empezaron a realizar sus eventos de uno en uno, con la calidad y perseverancia por la que todos les conocen en Miranda.

 Todo iba bien para Studio 46, hasta que llegó el mes de marzo de 2020. «Afortunadamente la última obra que hicimos fue en febrero de 2020, estrenamos la Dolce Vitta y a los 20 días vino el confinamiento», narra Ruiz. De igual manera, el director del grupo ejerce su pasión al frente de la sección de teatro del colegio Sagrados Corazones y, en esa parcela de su vida, le tocó experimentar una situación similar. «Teníamos previstas, a partir del 20 de marzo, cuatro funciones con todo vendido en Miranda y tuvimos que suspender y devolver el dinero», lamenta.

Pese al varapalo sufrido, han hecho «tres intentonas de volver cuando parecía que se tranquilizaba». Sin embargo, la situación sanitaria una y otra vez aguaba sus expectativas. Por tanto, «la cuarta llegará cuando no solo parezca que está bien, sino cuando esté verdaderamente bien». En ese instante, los amantes del teatro podrán volver a embarcarse en las historias de Studio 46. Puede que ocurra más tarde de lo deseado, pero lo importante es que llegue ese momento. Mientras tanto, el proyecto Escena Sonora compone un buen sistema para sentir la magia del teatro cerca, incluso desde cada uno de nuestros hogares.