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Roberto Peral

Habas Contadas

Roberto Peral


Nublado en Glasgow

08/11/2021

Está visto que ni un rato nos dejan estar tranquilos: ahora que andábamos locos de contentos porque la ministra del ramo vino a estrenar, con el boato que la ocasión merecía, un trocito de autovía que nos acerca un poco más a Santander, los expertos nos alertan de que el litoral cantábrico va camino de mudar su condición y adoptar un clima propio de las zonas mediterráneas, con un incremento de las temperaturas y lluvias menos frecuentes, lo que, a mi modesto parecer, va a restar no poco encanto a playas como las de Berria y Oyambre, y también a las frondosas montañas que las escoltan. La cosa, además, no se va a quedar ni mucho menos en eso: si nadie toma cartas en el asunto el nivel del mar seguirá subiendo, mermarán los recursos hídricos y se agudizará una alteración de los ecosistemas que ya está afectando a especies como los bocartes, extremo este que a uno le ha sumido en oscuros pensamientos.

Los líderes mundiales reunidos estos días en Glasgow afrontan, al decir de los movimientos ecologistas, la última oportunidad de salvar al planeta de un desastre seguro, y casi todo el mundo conviene en que, si de verdad se quiere reducir las emisiones de dióxido de carbono a un ritmo aceptable, ha de articularse sin dilación la transición verde hacia un nuevo modelo económico. Quién le iba a decir al bueno de Karl Marx que el capitalismo comenzaría a reventar sus costuras, no por la tensión entre clases sociales, ni por la contradicción entre el carácter social de la producción y la apropiación privada de los beneficios, sino más bien porque todos empezaríamos a pasar más calor de la cuenta.

Al contrario de lo que ocurre con la autovía a Santander, el calentamiento global avanza a un ritmo imparable, así que, si lo de Glasgow se queda en una nueva e inane declaración de intenciones y no se adoptan medidas efectivas para detener la mutación climática, no sería imposible que, cuando nuestros descendientes puedan al fin circular por doble carril para ir a zamparse unas navajitas a Pedreña, se encuentren con una sabana subtropical.