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Más incendios y más catastróficos en el verano más caluroso

GUILLERMO ARCE
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El grave siniestro del final de julio en la comarca del Arlanza marca el año más excepcional de las últimas décadas, en el que se han quemado 5.301 hectáreas entre los meses de enero y septiembre

Imagen del monasterio de Silos durante el incendio del pasado 24 de julio - Foto: Luis López de Araico

La media de incendios en la provincia a lo largo de la última década se cifra en torno a los 130 siniestros por año una vez terminado el verano, la temporada de peligro alto. El pasado año se contabilizaron 105 fuegos por estas mismas fechas y los datos provisionales de la presente campaña ya apuntan a un año tristemente excepcional:194 sucesos, un 84,7% más que en el año precedente, en una campaña que quedará para la historia por los sucesos acaecidos el 24 de julio, cuando las llamas calcinaron buena parte de la localidad de Santibáñez del Val y estuvieron a las puertas del monasterio de Santo Domingo de Silos. 

Además de las viviendas y explotaciones ganaderas en la comarca del Arlanza, entre enero y septiembre han resultado calcinadas 5.301 hectáreas en la provincia, 1.968 de las cuales lo fueron de arbolado, según los datos facilitados desde el Servicio Territorial de Medio Ambiente. Como referencia, el incendio más devastador del año en España, el de la Sierra de la Culebra, en la provincia de Zamora, arrasó más de 30.000 hectáreas de superficie forestal, el triple que el balance provincial.

Son, insisten, datos aún provisionales, pues los técnicos todavía se están tramitado partes de incendio y perimetraciones de terrenos afectados, así como los gastos del operativo anticiincendio que han ocasionado todas las intervenciones. Además, como viene siendo habitual en los últimos años, el verano se alarga y todavía se puede notar en estos primeros días de octubre. 

La Junta de Castilla y León, inmersa en una gran controversia política por lo ocurrido en los últimos meses, no adelanta las causas de los siniestros localizados en Burgos, aunque una referencia pueden ser las palabras del presidente de Alfonso Fernández Mañueco ante las Cortes regionales para abordar la cuestión. Ha sido un verano con una meteorología «excepcionalmente adversa», con ausencia prolongada de lluvias y unas temperaturas diurnas -y también nocturnas- muy altas y continuadas, lo que ha elevado los riesgos hasta los límites extremos y desbordado en algunas ocasiones la capacidad del operativo antiincendios.

De hecho. en el 92% de los más de 1.400 incendios forestales registrados en Castilla y León está detrás la mano del hombre, por negligencias, accidentes o acciones intencionadas, y solo el 8% son causas naturales, especialmente por los rayos de las numerosas tormentas secas vividas durante los últimos meses.

En conjunto, en la Comunidad Autónoma han ardido 82.000 hectáreas de superficie forestal, con arbolado, monte bajo o pastos. Es la mayor superficie desde que se tiene registros y da fe de la complejidad del operativo antiincendios desarrollado en los últimos meses. De todo lo quemado, 45.825 hectáreas eran arbolado, lo que supone un daño medioambiental de gran magnitud.

132 conatos. Está claro que la sequía y el calor extremo han alentado los 194 incendios registrados entre enero y septiembre del presente año en la provincia, especialmente en los meses de verano. Incendios como tal han sido 62, mientras que los conatos fueron 132. Se entiende por conato cuando las llamas no superan la hectárea de terreno antes de ser controladas y extinguidas. Su alto número se asocia a la eficacia del operativo en la lucha contra los incendios.  

Este operativo ha registrado un total de 332 intervenciones en la provincia durante el periodo analizado, actuaciones a las que hay que sumar 104 casos que resultaron falsas alarmas.

La superficie forestal calcinada en los últimos 9 meses alcanzó las 2.620 hectáreas, 1.968 de las cuales fueron de arbolado, 132 de pasto y 519 de matorral. La mayoría de estos daños se concentran en los siniestros de mayor magnitud y más complejos de apagar.

Hay que sumar otras 2.680 hectáreas no forestales, la gran mayoría de ellas agrarias, vinculadas, en muchos casos, a fallos en la maquinaria en las labores de cosechado o desbroce de montes, entre otras. 

Afortunadamente, salvo los daños materiales que causó el incendio de la comarca del Arlanza no ha habido que lamentar desgracias personales.