Urgen reparar la iglesia de Villaveta por el desprendimiento

B.A.
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Los vecinos temen caminar junto al templo, por el peligro que entraña la caída de piedras y tejas. Patrimonio obliga a instalar andamios, lo que duplica el coste de la obra, en la que ayuntamiento y parroquia están dispuestos a colaborar

Los desprendimientos se suceden desde hace años. - Foto: DB

Junto a la iglesia de Villaveta, declarada Bien de Interés Cultural, hay una pista de bolos y un parque con aparatos de gimnasia al aire libre. Pero casi nadie los utiliza. No son un espacio seguro. Tampoco lo es todo el perímetro del templo. Los continuos desprendimientos de piedras de toda su cornisa hacen que caminar junto a él sea inseguro, un peligro del que alertan los vecinos de esta localidad, quienes piden ayuda para acometer la obra necesaria que permita la consolidación de este alero. «Estamos en riesgo serio. Hay una urgente necesidad de que se actúe en toda esa zona para que no sigan cayendo piedras y tejas», asegura Marian Fernández, vecina de Villaveta y concejala del ayuntamiento de Castrojeriz, de quien depende administrativamente este barrio. 

Según la edil, «cada dos por tres» aparecen sobre el suelo fragmentos de estos elementos decorativos que forman parte de la arquitectura del templo, pero el riesgo es aún mayor los días de viento, «que suelen ser muchos», añade. «En cuanto sopla un poco de aire sale volando una teja o cae una piedra, que aunque a veces son pequeñas también las hay de gran tamaño, y si te dan, después de una caída de 40 metros, hay muchas posibilidades de que te mate», detalla Marian Fernández, que recuerda que llevan sufriendo esta situación desde hace algo más de 4 años. 

Los vecinos, muy preocupados por el estado de la iglesia, están pidiendo presupuestos para conocer el alcance económico de la consolidación de la cornisa y han hecho llegar al Arzobispado a través del párroco la situación del templo y la solicitud de ayuda. «Nosotros no tenemos medios para poderlo ejecutar, al ser BICestamos atados, y creemos que desde el Arzobispado podrían hacer algo más para facilitar su conservación», comenta Marian Fernández, que espera que la situación se «pueda resolver de buena manera» mientras llegan las propuestas de los presupuestos. «Confiamos en que aparezca alguna subvención o que el arzobispado nos eche una mano de alguna forma para poder hacer frente a esta realidad», añade Fernández, que asegura que en esta tesitura llevan ya dos años.

La altura del templo encarece el presupuesto de la reparación. La altura del templo encarece el presupuesto de la reparación. - Foto: Christian Castrillo

Mientras, los vecinos de Villaveta tienen miedo y se muestran con precaución cuando se acercan a la iglesia. «No nos atrevemos mucho a estar allí», comenta la concejala en relación a la zona de ocio creada junto al monumento, que es la más afectada, al estar al norte y donde más sopla el aire, «aunque los desprendimientos suceden en cualquiera de sus laterales», puntualiza. Además de las piedras que caen al suelo, y que no son precisamente pequeñas, como se aprecia en las imágenes adjuntas, otras que lo hacen sobre tejadillos situados más abajo y que poco a poco también se están estropeando al recibir fuertes impactos de grandes piezas desde arriba. 

Tejado con goteras. Esta iglesia, que invita a algunos peregrinos a desviarse del Camino deSantiago para visitarla, también tiene un importante problema de goteras. La reparación de su tejado, «que está en muy mal estado», cuesta entre 50.000 y 60.000 euros, y aunque los vecinos, el ayuntamiento y la parroquia están dispuestos a colaborar, no llegan al total de la cantidad para poder acometer esta obra, que según Fernández se encarece el doble por el sistema que les obligan a utilizar para hacer la reforma. «El párroco habló de la posibilidad de usar un camión pluma, pero Patrimonio dice que hay que instalar andamios, y estamos hablando de 40 metros de altura», añade la concejala, que recuerda que por dentro de la iglesia se han restaurado los retablos, las puertas laterales y acondicionado la principal. 

El agua se filtra desde el tejado por las paredes y parte de la responsabilidad de que suceda esto la tiene la nutrida población de cernícalo primilla que cría en esta cubierta. «Es un orgullo, porque hay pocos lugares con tanta cantidad, pero su presencia afecta al tejado, así que cuando lo reparemos tenemos que tener en cuenta la utilización de unas determinadas tejas que permitan que hagan sus nidos», afirma Marian Fernández, que lamenta que este ejemplo del gótico de salón por dentro «esté precioso», pero que sufra estos problemas exteriores en las cornisas y la cubierta.