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«Esto es como estar dentro de una tempestad»

ANGÉLICA GONZÁLEZ
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El burgalés Rafael Díez-Labín, que se mudó a La Palma hace cuatro años, vive en El Paso de Abajo, a cuatro kilómetros del volcán, y aunque no le acucia un riesgo inminente, ayer se trasladó al norte de la isla

Rafael Díez-Labín, el pasado miércoles, en la terraza de su casa.

«Me pillas preparando la huida», bromea Rafael Díez-Labín, burgalés de 47 años, cuando comienza esta entrevista. A través del teléfono se escucha claramente cada pocos minutos un ruido muy fuerte parecido al que produce el arrastrar de muebles. Es la erupción del ya archiconocido volcán Cumbre Vieja, que está apenas a cuatro kilómetros de la casa donde este profesor vive con su pareja en La Palma: «No es que nos tengamos que marchar porque, de momento, no nos han desalojado, pero las cenizas son muy incómodas y nos vamos unos días a Santo Domingo, al norte de la isla, de donde iremos bajando cada dos días para ir viendo cómo van las cosas».
Desde hace cuatro años, Díez-Labín es vecino de La Palma, adonde se mudó coincidiendo con un cambio profesional. Actor y director de teatro durante 18 años, cuenta que la crisis del 2008 dejó muy tocado al sector en Madrid, ciudad en la que desarrollaba su profesión con gran incertidumbre y en la que tenía su propia compañía, Beluga Teatro. Esta situación, sumada a que llevaba ya un tiempo pensando en dar un giro hacia la docencia, le terminó de decidir. En esta pequeña isla canaria, en la que vive muy feliz, se dedica ahora a dar clases de juego creativo, de música y de matemáticas extraescolares en varios colegios, y participa en montajes teatrales. 

Su casa está concretamente en El Paso de Abajo, justo entre Los Llanos de Ariadne y El Paso, dos ciudades en alerta roja desde el principio: «Estoy literalmente a cuatro kilómetros de la boca del volcán, lo estoy viendo ahora mismo y pega unos petardazos tremendos. Lo bueno es que estoy en una parte lateral y aunque se ve la llamarada perfectamente desde la terraz,a parece que la lava no bajará por aquí a no ser que se abran más bocas. El barrio de al lado, que se llama Tacande, lo desalojaron hace un par de días».

El primer movimiento de tierra previo a la erupción del volcán del pasado domingo le pilló en la terraza de su casa preparando las clases. Cuenta que el temblor le movió de la silla «y eso que era poco (...).

(Reportaje completo en la edición impresa de Diario de Burgos de este viernes o aquí)