scorecardresearch

Las 8 claves del naufragio del San Pablo

CARMELO PALACIOS
-

La inestabilidad por los constantes cambios y el bajo rendimiento de los 'pesos pesados' y de algunos fichajes han pasado factura al equipo burgalés en su tercera aventura europea y también en la Liga Endesa, que regresa mañana

Caras largas tras la derrota del jueves en el Coliseum en Champions y que supuso el final de la aventura europea de este año. - Foto: Alberto Rodrigo

Pocos podían esperar al principio de la temporada que el Hereda San Pablo, campeón de las dos últimas ediciones de la Basketball Champions League, dijera adiós en la primera fase, pero las circunstancias se le han ido complicando con el paso de los meses hasta llegar a la eliminación. La inestabilidad por los constantes cambios y el bajo rendimiento de los 'pesos pesados' y de algunos fichajes han pasado factura a los burgaleses en su tercera aventura europea.

Benite, Renfroe y Kravic no han sido los de la campaña pasada; Braimoh, Zack o McGee han estado muy lejos de lo que se esperaba de ellos; y los tres cambios de estilo en el banquillo no han ayudado a la plantilla a crecer alrededor de una idea.

Todo ello ha derivado en un juego falto de confianza, con muchas pérdidas, poco acierto y lagunas defensivas. Además, no ha sido sólido en casa y la suerte con las lesiones y la covid tampoco le ha acompañado. Muchos factores que han desencadenado en un adiós prematuro.

LOS 'PESOS PESADOS'

Vítor Benite ya no sonríe, tampoco lo hace Alex Renfroe ni Dejan Kravic. Cabizbajos, con gestos de preocupación y sin la chispa de la temporada anterior, tres de los 'pesos pesados' del vestuario del Hereda San Pablo están muy lejos de su nivel habitual y el equipo lo ha notado mucho en esta primera fase de la Champions. Su bajo rendimiento ha sido una de las claves para que los burgaleses no hayan brillado en la presente edición. Benite ha pasado de ser uno de los tiradores más certeros de las últimas ediciones a unos porcentajes pobres para su talento, mientras que Renfroe ha dejado de ser ese base desequilibrante y diferencial que acabó como uno de los máximos asistentes el año pasado. Su conexión con Kravic era letal, pero este curso no se están encontrando y el serbio ha pasado sin pena ni gloria por la mayoría de los partidos. El físico y la cabeza parecen los culpables de que no salga a relucir su inmensa calidad.

(Las otras siete claves detalladas, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)