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Otra semana milagro en Rioseco

A.C.
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La solidaridad crece y solo ayer 80 voluntarios trabajaron para recuperar el monasterio

Otra semana milagro en Rioseco - Foto: A.C.

Chelo, uno de los ángeles de la guarda de Rioseco, había preparado la comida antes de salir hacia el hospital para cuidar a su anciana madre de 99 años. Pero esta vez las previsiones se quedaron cortas ante la cantidad cada vez mayor de voluntarios que esta semana regresan, en muchos casos, o llegan por primera vez al monasterio para seguir descubriendo que hay bajo los escombros. A las tres de la tarde el párroco y presidente de la Fundación Santa María de Rioseco, Juan Miguel Gutiérrez, seguía de pie. «Casi nos quedamos sin comida, pero aquí todo se multiplica», decía, convencido de que algún plato se llevaría a la boca.

«Todos nos esforzamos por sacar lo mejor de cada uno eso es lo que luego se ve», describía Gutiérrez Pulgar, contento con la XIISemana del Voluntariado que arrancó el lunes y se cierra el domingo con una fiesta. Ya ha dado tiempo a sacar toneladas de escombro de las estancias palaciegas, pintar vallas, continuar reconstruyendo un muro en el antiguo huerto o realizar una excavación arqueológica, que ha deslumbrado incluso a su directora, Silvia Pascual. Ayer la arqueóloga observaba una estancia  destapada y repetía: «Jo, qué bonito está, como me gusta». Admitía que aún había de estudiar lo descubierto junto al refectorio. Pero la pila de agua, que seguía desmadejando el sistema de abastecimiento del monasterio y el enlosado de piedra de la pequeña habitación donde se encontraba la habían dejado boquiabierta.

A su lado varios jóvenes y no tan jóvenes ayudaban. Rosa Ortiz, con su segunda casa en Manzanedo y residencia en Las Arenas, (Vizcaya), es ya una veterana. Ha pasado por todos los frentes, desde la atención a los turistas, la preparación de la comida para los voluntarios y muchos veranos por la excavación arqueológica. Esta semana se emocionó cuando fue a comprar 100 huevos para preparar una ensalada campera y cuando dijo que eran para los voluntarios de Rioseco, en Huevos Palencia, de Villarcayo, no dudaron en regalárselos.

Otra semana milagro en RiosecoOtra semana milagro en Rioseco - Foto: A.C.pinturas. Rioseco atrae generosidad, esfuerzo, talento y profesionales, como Alejandro Agudo y Blanca Berenguer, llegados de Madrid con su grado universitario y máster en Restauración de Patrimonio Arquitectónico recién obtenido. Ambos han estudiado las pinturas murales del siglo XVIII que se conservan en el claustro y hoy comenzarán con su consolidación para poner freno al deterioro que les causa estar a la intemperie.

Alberto Díaz, de Condado de Valdivielso, otro de los fieles a la semana del voluntariado, soldaba con la ayuda de Asier las piezas de la barandilla metálica que protegerá a los visitantes de la estancia del órgano. Ya había terminado otra instalada en un pequeño mirador al palacio y la torre del Abad y Alejandro le iba a ayudar por la tarde con la nueva verja del púlpito. Este profesor de Formación Profesional disfruta de la forja por afición y con ella se ha hecho su hueco en Rioseco, donde su hijo Mateo, de 15 años, le acompaña desde 2014.

Otra semana milagro en Rioseco
Otra semana milagro en Rioseco - Foto: A.C.