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Burgos fía al toque de campanas su proyecto inmaterial europeo

I.P.
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La capital acoge tres jornadas de trabajo de los socios españoles, franceses y portugueses de la iniciativa LIVHES, que apuesta por la protección de la cultura rural como motor de desarrollo

Los participantes en la reunión del consorcio europeo se trasladaron a Las Quintanillas para escuchar los diferentes toques a cargo de 3 campaneros. - Foto: Luis López Araico

Los socios del sur de Europa que desde el pasado año trabajan por catalogar y poner en valor su patrimonio cultural inmaterial como motor de desarrollo económico sostenible se han reunido esta semana en la capital burgalesa para poner sobre la mesa sus avances de cara a recuperar esas tradiciones rurales que están en serio riesgo de desaparición por la despoblación que sufren sus territorios. 

Las regiones de España, Francia -que coordina el proyecto- y Portugal que participan en la iniciativa LIVHES (Patrimonio Vivo para el desarrollo sostenible) tienen más en común por lo que respecta a su cultura rural que con algunas otras regiones de su propios países, incluido el problema de la amenazante despoblación que precisamente pone en riesgo la supervivencia de sus tradiciones, fiestas, ritos, carnavales, leyendas, bailes y danza ancestrales, mascaradas y todo ese patrimonio ahora se pretende proteger. Los Pirineos, asegura el coordinador del proyecto, el francés, Gautier Lagalaye, no es un muro que separa, sino que une como estos días en la capital burgalesa tratarán de demostrar.

La de Burgos es la segunda reunión presencial de seguimiento y se desarrolla, por una parte, con sesiones de trabajo técnicas que tienen lugar en el Monasterio de San Agustín, y por otra, con salidas a localidades de la provincia que conservan expresiones culturales que sus vecinos mantienen vivas. Además, en esas reuniones se expondrá el proyecto piloto que se implantará durante los próximos meses en cada territorios participante.

Por lo que respecta a Burgos, cobra protagonismo la tradición campanera para liderar la apuesta a desarrollar, aunque sin descartar el trabajo en otras muchas costumbres rurales «por lo que sería un proyecto trasversal», apuntan desde la Diputación Provincial, que recuerdan que se han catalogado hasta 750 manifestaciones inmateriales en la provincia.

La institución es socio del proyecto a través del área de Cultura y la Sociedad para el Desarrollo de la Provincia, Sodebur. El resto de miembros españoles son la Diputación de Teruel, la Fundación Instituto Catalán de Investigación en Patrimonio Cultural y la Universidad de Navarra. El municipio de Barcelos y la Agrupación de Cooperación Territorial Europea del Río Miño, por parte de Portugal y el Instituto Occitano de Cultura y la Agrupación de Municipios Pirenaicos del Alto Garoña, por parte de Francia.

Los representantes de estas instituciones participantes en las jornadas de Burgos se desplazaron, precisamente, a Las Quintanillas para escuchar los distintos sonidos de las campanas de su iglesia. El recital lo ofrecieron 3 de los valedores de esta tradición como son Salvador Domínguez, Faustino Tajadura y Máximo Tajadura. La localidad también apuesta por esta tradición y trabaja en abrir un Museo de Interpretación.

Estos días se han desplazado igualmente a la comarca del Arlanza para conocer otras manifestaciones como el proyecto Territorio Artlanza, en Quintanilla del Agua, el Museo del Carnaval y el Gallo de Mecerreyes, así como Silos y Covarrubias.