scorecardresearch

Los ladrones de Aranda se desplazan al eje de la N-122

I.M.L.
-

Los municipios de la zona están alerta ante la posible acción de bandas itinerantes. Uno de los últimos asaltos ocurrió en Nava de Roa, donde se llevaron las puertas de hierro de un parque y las del frontón

Los cacos del bar Buenos Aires destrozaron el ordenador.

La acción de los amigos de lo ajeno en la comarca ribereña ha sufrido en los últimos meses un desplazamiento desde el principal núcleo de población, Aranda de Duero, hacia los municipios del entorno rural. Tanto es así que en las calles arandinas hace meses que no se registra una oleada de robos con los métodos que utilizan las bandas itinerantes que suelen desplazarse por carretera para cometer sus hurtos y replegarse después a su ciudad de procedencia.

En otras ocasiones, el trazado de la autovía A-1 servía de vía de escape para los cacos organizados pero ahora es la carretera N-122 la que está siendo utilizada con mayor asiduidad para los últimos ataques, principalmente en localidades con escasa población, donde pueden actuar a sus anchas casi sin ser detectados hasta después de haber cometido los hechos y darse a la fuga sin problemas.

Uno de los motivos que se atisban por los que los ladrones están buscando alternativas al territorio arandino para sus actos ilícitos es, además del toque de queda que complica mucho las actuaciones nocturnas, la mayor presencia policial en las calles de la capital ribereña. Las continuas patrullas por la ciudad y la mayor visibilidad de los agentes disuaden a las bandas de actuar en la ciudad. «Desde el alunizaje que sufrió una farmacia a mediados de febrero, no hemos vuelto a tener nada parecido en Aranda», recalcan fuentes policiales, antes de que se presentara la denuncia por el robo en el bar Buenos Aires, en la calle Burgo de Osma. «Este bar y otro de la zona son puntos fijos, no es la primera vez que sufren robos, porque tienen las máquinas tragaperras muy a la vista», apuntan estas mismas fuentes, ya que este tipo de ladrones suelen optar por golpes fáciles y rápidos, buscando dinero en efectivo y una huida sin problemas. 

Mientras tanto, en otras localidades de la comarca llevan unos meses sufriendo robos en los más diversos entornos. Un ejemplo es el municipio de Nava de Roa, donde en menos de medio año ya han sido objeto de los amigos de lo ajeno bienes tanto públicos como privados. «Ya nos han entrado en varias casas, no sé decirte cuántas pero se llevaron poco, y también se llevaron las puertas del parque y las del frontón», reconoce Carlos Velasco, alcalde de esta localidad, la primera de la provincia viniendo desde el Este, justo al pie de la carretera N-122. «El parque le tengo cercado para que los niños no vayan a la carretera, y las puertas eran un cuadro metálico con una malla, y las del frontón también; se las llevaron para chatarra o para algún gallinero, quien sabe», especula Velasco, que en su momento dio parte a la Guardia Civil para que investigase los hechos.

Los últimos casos registrados en este sentido fueron los asaltos a sendos bares, en las localidades de Peñaranda de Duero y Roa. En los dos establecimientos fueron a por la recaudación de la caja y el contenido de las cajas de las tragaperras, amparándose en la madrugada y con un modus operandi casi idéntico, forzando la cerradura de entrada de los locales sin importarles que tuviesen alarma, ya que el robo se comete tan rápido que no da tiempo a que las patrullas que personen en el lugar para pillar a los cacos in fraganti.

La ‘profesionalidad’ de estas bandas organizadas es tal que no les duele en prenda que les graven las cámaras de seguridad, como en el último robo cometido en el bar Palacete de Peñaranda, en cuyas imágenes se ve, según la dueña del local, a dos personas totalmente camufladas con medias en la cabeza y guantes. La huida del lugar también la tienen estudiada, de hecho, en el robo en el bar raudense de La Ducha hubo testigos que aseguraron haber visto huir a los cacos en un coche blanco marca Seat Toledo.