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Las fotos de la hija de Jesús, el de la Encarna

ALMUDENA SANZ
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Virginia Villacisla ahonda en la influencia del pueblo de su madre en su crecimiento personal y profesional en 'Presencio & The Rural Kids', que lleva a BFoto, el Festival de Fotografía Emergente de Barbastro

Selección de las instantáneas que Virginia Villacisla exhibirá en Barbastro, con un estilo que define como una apropiación del registro aficionado de fotografía, pero realmente muy medido. - Foto: Virginia Villacisla

Las noches tumbadas en el frontón viendo las estrellas, el primer cigarrillo entre ocho al resguardo de la bodega, las confidencias acompañadas por el discurrir del agua en el depósito, las largas esperas frente al bar para pillar un coche que te lleve a la verbena del pueblo de al lado... El álbum (ahora, el móvil) de los veraneantes que estos días llenan los pueblos a buen seguro que tienen pegadas fotografías divertidas, incluso gansas, con la cuadrilla de amigos en situaciones insólitas o demasiado sólitas. Esas imágenes componen una parte importante de su memoria e identidad. Los adolescentes, nietos de quienes en los años sesenta protagonizaron el éxodo rural que dejó a la provincia como un erial, crecen al paso de esos largos estíos, puentes o simples fines de semana en la cuna de sus antepasados. Es el escenario de la libertad, las primeras veces, los descubrimientos y atrevimientos e incluso el paso de la juventud a la madurez. Unas sensaciones y unas situaciones en las que profundiza Virginia Villacisla en Presencio & The Rural Kids, un proyecto seleccionado en BFoto, el Festival de Fotografía Emergente de Barbastro (Huesca), que lo expondrá en la Sala Francisco de Goya de la Uned entre mañana y el 2 de octubre. 

«Me hace mucha ilusión. Ya es un logro que te elijan entre todos los fotógrafos que somos y más en un festival con la calidad del BFoto, del que ha salido gente muy interesante. Es toda una experiencia ir a otro sitio lejos de Burgos y que vean Presencio en un contexto que no es el suyo», apunta la autora sobre esta propuesta que en abril mostró en Espacio Tangente y el próximo año llevará a la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. 

Presencio & The Rural Kids se remonta en el tiempo. A cuando Villacisla (Burgos, 1994) veía como una rutina más pasar los fines de semana y las vacaciones en el pueblo de su madre, Presencio. Siempre le gustó la fotografía. Tanto que como regalo de Primera Comunión pidió a su tía una cámara -«exigí que fuera de las buenas, aunque no tenía ni idea», recuerda divertida-. Con ella hizo sus primeras fotos. Luego se echó una compacta digital y a todos los sitios se la llevaba en el pueblo. «Nos hacíamos muchas fotos para subirlas al Tuenti». 

Selección de las instantáneas que Virginia Villacisla exhibirá en Barbastro, con un estilo que define como una apropiación del registro aficionado de fotografía, pero realmente muy medido.Selección de las instantáneas que Virginia Villacisla exhibirá en Barbastro, con un estilo que define como una apropiación del registro aficionado de fotografía, pero realmente muy medido. - Foto: Virginia Villacisla

Con el tiempo, cuando tras estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad de Burgos se fue a Madrid, donde reside desde 2016, a especializarse en Fotografía Contemporánea en Efti (Centro Internacional de Fotografía y Cine), supo que ese lugar tan cotidiano en sus vida era para ella un impulso artístico. «En Madrid me di cuenta de que el pueblo era, además de estéticamente muy bello, un sitio muy importante en la configuración de mi persona y que haber crecido en esa comunidad me hace la persona que soy ahora», reflexiona en voz alta. 

Brujuleó entre esas fotos -las más antiguas son de 2009- y realizó otras ya con esta primera propuesta creativa en la cabeza. 

«El objetivo es mostrar cómo interactuamos la gente de mi edad con los espacios rurales que hemos heredado de nuestros padres y el cambio entre cómo lo habitábamos con 14 años a cómo lo hacemos ahora. Se nos ve crecer y es algo muy chulo notar cómo evoluciona una comunidad en un mismo espacio», relata y avanza que sus planes pasan por darle continuidad este verano y al siguiente para completar un fotolibro que ponga punto y final al proyecto. 

Selección de las instantáneas que Virginia Villacisla exhibirá en Barbastro, con un estilo que define como una apropiación del registro aficionado de fotografía, pero realmente muy medido. Selección de las instantáneas que Virginia Villacisla exhibirá en Barbastro, con un estilo que define como una apropiación del registro aficionado de fotografía, pero realmente muy medido. - Foto: Virginia Villacisla

En las imágenes más antiguas, los protagonistas tenían 14 años. Ahora rondan los 25. Diez años dan para mucho. También en el pueblo.

«Los veranos para nosotros eran estar todo el día allí y ahora lo tenemos que intercalar con nuestros trabajos, nuestras vidas personales... Pero siempre hay un esfuerzo por parte de todos de pasar tiempo allí», anota y tira de dos ilustrativos ejemplos para explicar esa transición: «Antes el calimocho lo hacíamos con Berta Cola y ahora con Coca Cola. O antes nos juntábamos en chamizos, a veces fabricados por nosotros, y ahora el lugar de reunión es el bar, donde ya nos hemos ganado nuestra plaza en la barra (con permiso de la pandemia)». 

En esas calles, esas eras y esa piscina ha crecido como persona. También como fotógrafa. Su mirada, dice, es cada vez más sabia porque acumula referentes. E incluso cree que ya ha desarrollado un estilo propio. 

Virginia Villacisla está orgullosa de exportar el nombre de su pueblo. Virginia Villacisla está orgullosa de exportar el nombre de su pueblo. - Foto: Jesús J. Matí­as

«Es una apropiación del registro amateur de fotografía, pretende ser muy espontáneo, pero, en realidad, está muy pensado. Con unas luces muy altas, muy brillantes, y unos encuadres fragmentados, que dan esa idea de no pensado, pero realmente está muy pautado», aboceta Villacisla ese estilo que vuelca en esta colección en la que hace un recorrido por esos días de verano. 

La calima a la hora de la siesta en los campos de cereal, la madrugada que pilla a dos amantes que viven su primer amor dentro de un coche, la foto que rubrica el ‘amigas para siempre’... Podría ser Presencio o cualquier pueblo de la provincia (y de más allá). Que Presencio & The Rural Kids sea un espejo para quienes se pongan frente a él es otro de los propósitos de quien siempre será la hija de Jesús, el de la Encarna, y también la nieta de Tomás, la pequeña de la Tomasita.