Las 'emisiones 0' eliminarán 1 de cada 3 empleos

G. Arce
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La actividad en las plantas de la industria burgalesa de componentes de la automoción cae más de un 10%, no se crea trabajo y se ajustan al máximo plantillas para evitar recurrir a los ERE

Las ‘emisiones 0’ eliminarán 1 de cada 3 empleos - Foto: MiriamChacoN

Soplan vientos de cambio en la industria de la automoción, uno de los grandes puntales de la economía burgalesa junto con la agroalimentación, y soplan más fuertes que nunca pues el sector se aboca a una revolución en los próximos años marcada por el objetivo último de las ‘emisiones 0’, de la transición energética, que cambiará drásticamente la manera de entender la fabricación de un vehículo, desde su ensamblaje hasta la última de sus piezas. A día de hoy, en los polígonos industriales de la ciudad se vive lo que muchos definen -no sin preocupación, «que no alarma»- como una «calma tensa». Las fábricas de componentes han reducido entre un 10% y 12% su producción en el último año (aunque depende de casos), han eliminado la subcontratación (más de 1.500 puestos de trabajo eventuales) y han ajustado sus plantillas fijas, que en conjunto pueden sumar en torno a los 6.000 puestos de trabajo directos en la ciudad. No se esperan ERE, «al menos, por ahora...», aunque no hay más colchón de empleo que valga si la fabricación sigue a la baja en 2020.
Un sondeo realizado esta semana por la patronal del metal, Femebur, entre las principales industrias de la automoción local concluye con la sensación generalizada de que el ciclo expansivo vivido en los últimos años ha llegado a su fin y que se enfrentan a un periodo de «bajada de la producción, aunque esperamos que sea de forma no muy acusada». 
En el primer semestre del año la caída en la fabricación de vehículos (y de sus componentes) se cifra en un 6%, al que hay que sumar el 5% de crecimiento anual que el sector ha vivido en los últimos años, con lo que estamos ante un 10% y un 12% menos de actividad, porcentajes que se duplican en el caso de la comercialización de vehículos, castigada por la crisis del diesel y los cambios regulatorios en las emisiones en los últimos meses.
«No hay sensación de alarma, sí de incertidumbre y expectación por ver hacia dónde evoluciona todo en un clima de incertidumbres internas (falta de Gobierno y de medidas políticas) y externas (Brexit y guerra comercial EEUU-China...), que pueden provocar descensos bruscos a corto o medio plazo que obliguen a medidas más traumáticas», señala Esteban Pérez, vicepresidente de Femebur.
La tensión se extiende a las sedes de los sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT), donde no preocupa tanto el día a día, «pues hoy estamos ante unas industrias sanas, con una carga de trabajo aceptable y con proyectos de vehículos eléctricos e híbridos», sino un horizonte de una década (hasta 2030) en el que 1 de cada 3 puestos de trabajo vinculados al automóvil desaparecerá. Y no solo se habla del operario de fábrica o el trabajador auxiliar en logística, mantenimiento, calidad o limpieza, sino también del empleado de taller, del comercial del concesionario y de todo ese amplio abanico de empleos y pymes que indirectamente trabajan en la fabricación, comercialización y mantenimiento de un coche.
En el horizonte de 2030, cuando los vehículos eléctricos, híbridos, a gas desplacen a los de motor de combustión, sobrarán 9 de los 28 millones de puestos de trabajo que el automóvil mantiene en Europa (2 millones en España), lo que supone un tercio menos de la mano de obra actual, que los sindicatos extrapolan a todos los ámbitos, incluido el local. Y eso en Burgos pueden llegar a ser 10.000 puestos de trabajo menos en 10 años, algo así como si se cerrase una fábrica de 500 trabajadores cada 15 de septiembre.
Este análisis se realizó esta semana en la sede de UGT, donde tuvo lugar un encuentro de la coordinadora sindical del Grupo Antolín en España, multinacional que solo en Burgos mantiene una plantilla cerca a las 1.800 personas. (Más información en edición impresa)