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El arte de atreverse a mezclar zumo y leche

SPC
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Pascual revolucionó el mercado español en 1997 con la creación del Bifrutas, una exótica bebida que se aventuró a unir dos ingredientes que hasta entonces parecían incompatibles

El arte de atreverse a mezclar zumo y leche - Foto: Jacob Lund

La RAE define la creatividad como la «facultad de crear», sin necesidad de producir algo de la nada, sino de manera diferente, dándole un nuevo valor. Es también la habilidad de mezclar las cosas. Por ejemplo, la unión entre estilos musicales y la combinación de sabores diferentes en la cocina. Esta fue también la máxima, la de la fusión, que inspiró hace ahora 24 años a Pascual, una firma pionera que se aventuró a unir de una manera impensable hasta entonces dos conceptos de bebidas muy diferentes: el zumo y la leche. Fruto de esa innovación nació un producto que continúa triunfando en la actualidad, Bifrutas, una propuesta que sigue en constante innovación, y que ahora ofrece una nueva versión con ingredientes de origen 100% natural y vitamina C.

La empresa ya tenía experiencia en romper moldes, como gran impulsora de la democratización del consumo de leche en España. Tomás Pascual Sanz recorrió Europa a principios de los 70 y trajo el primer uperisador y el primer brik de cartón. Hoy parece obvio comprar la leche en un tetrabrik, pero antes se vendía en bolsas y apenas duraba unos días. Gracias a esta mezcla, la leche conseguía una larga vida, sin necesidad de frío, una verdadera revolución en la alimentación.

En sus viajes por el mundo, Tomás Pascual fue un observador privilegiado: rápido para identificar oportunidades y nuevas tecnologías, tenía gran olfato comercial. 

En 1997 el canciller Helmut Kohl inauguró una nueva edición de la feria alimentaria de Anuga, en Alemania. Como es habitual, Tomás recorrió los pasillos con ojo avizor. Allí, le ofrecieron una exótica mezcla de leche y zumo, dos elementos que parecían incompatibles en una misma bebida, pues «se cortan». Su instinto emprendedor se activó de manera instantánea: así tras varios desarrollos y un largo trabajo en su fábrica de Aranda de Duero (Burgos), creó una categoría disruptiva en el mercado español: el Bifrutas de hoy, Biofrutas de entonces. 

Pascual aplicó así la frase de Picasso al arte de la industria alimentaria: «Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera». 

«equilibrio de sabores». Víctor Garijo, responsable de I+D+i de Bebidas en Pascual, lleva en la compañía desde el año 2000 y corrobora la historia. «Logró introducir todo en un solo trago. Era impensable en la época. Y no solo que mezclaran zumo y leche haciendo posible una bebida estable, sin cortarse como consecuencia de la acidez del zumo, sino que el resultado fuera un equilibrio de sabores en el que cada parte acentúa lo positivo de la otra. Desde entonces, no lo he visto en ninguna parte del mundo», cuenta. La fórmula secreta se la queda para él en Aranda.

Mientras en 1997 los españoles pudieron entrar por primera vez al Museo Guggenheim de Bilbao, «Bifrutas creó un nuevo mercado y aunque normalmente los nuevos desarrollos tienen un recorrido corto, hoy podemos decir que es una categoría consolidada en el supermercado». Además, añade Garijo que «en Pascual supimos darle un volumen grande y ver el enorme potencial. Siempre hemos sido los líderes de la categoría desde que la creamos. Y pretendemos seguir siendo el motor».

La incursión en el mercado de los primeros Bifrutas llegó con el Tropical y Mediterráneo, aunque desde entonces se han ido incorporando nuevos miembros a la familia: Pacífico, Ibiza... Y es que Bifrutas ha acompañado a muchos españoles en distintas etapas de su vida. 

Entre 2006 y 2010 pasó a llamarse Pascual Funciona, teniendo por embajador al actor Alejo Sauras y campañas publicitarias que marcaron una generación, que bautizaron como la Generación Funciona. 

En 2007, cuando comenzaba la revolución digital, lanzó la campaña «Ciento y la madre». Invitaron a un crucero de lujo por el Mediterráneo a un aficionado de la marca y 99 amigos. Tras el éxito, Pascual repitió la aventura con otro brand lover un año después.

Y fue con la llegada del Mundial de Fútbol en 2010, en el que España se convirtió por primera vez en campeona del mundo, cuando Pascual Funciona creció hasta convertirse en Bifrutas, como hoy se la conoce. Ese año también probaron otra innovación, el formato en lata.

El 2013 trajo dos nuevas variedades Galleta María y Cereales, que se sumaban a los sabores Tropical, Mediterráneo, Pacífico, Cítrico, Ibiza, Pasión, Florida y Plátano y Fresa. Un año después, nació Bifrutas Pouch, un envase en forma de bolsa con un tapón que permitía dosificar fácilmente la bebida. Y en 2015 lanzaron al mercado Active, una bebida que mantenía la esencia y el sabor Tropical y al que se le añadía cafeína y guaraná. Después, llegaron los Bifrutas Zero, el Bifrutas Hawaii o la campaña «Bicoordenadas», en la que los fans, a través de las bicoordenadas que aparecían en los packs de los productos, podían optar a una insólita vuelta al mundo.

«La parte más difícil de un proceso de innovación es acertar. Con Bifrutas intentamos conjugar dos cuestiones: desarrollar el mejor producto posible desde el punto de vista técnico y que sea ideal para el consumidor», cuenta Víctor Garijo.

Por sus manos han pasado los Bifrutas que han marcado a la generación. Tanto es así que no es difícil encontrar a gente que se haya tatuado un Bifrutas en el brazo o que se disfrazara de este producto en las fiestas de su pueblo.

Hábitos distintos

A lo largo de los años, los hábitos han ido cambiando hacia una alimentación más saludable. Hoy, el 39 por ciento de los españoles considera que la naturalidad es uno de los factores más importantes para comprar alimentos. Bifrutas apuesta por unirse a esta corriente y crea una gama con ingredientes de origen cien por cien natural y vitamina C.

Víctor Garijo lleva 21 años haciendo Bifrutas y desde entonces han pasado muchas cosas: comenzó en 1997 con los Tamagotchi, hoy se sigue a streamers en Twitch; en esa época, el reproductor de música se llamaba RealPlayer, en 2021 están las playlist en YouTube o Spotify. Bifrutas ha pasado de la peseta al euro y pronto quizá pueda ser posible comprarlo con criptomonedas. 

Lo que está claro es que casi 25 años después, esta mezcla sigue presente y hoy, mientras se disfruta de TikTok, es posible tomar un Bifrutas con ingredientes de origen 100% natural y vitamina C.