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Fermín Bocos

CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


Podemos se retrata

03/03/2022

La invasión de Ucrania por tropas rusas está generando en toda Europa un clamor de rechazo a Vladímir Putin. En paralelo crece la solidaridad con el sufrido pueblo ucraniano cuya determinación y valentía haciendo frente a los invasores parece que está desconcertando a los estrategas de Moscú. A juzgar por el despliegue parece que habían diseñado la invasión en la idea de que la ocupación será un paseo militar pensando que la gran concentración de blindados y efectivos de infantería y tropas aerotransportadas lograría disuadir al Ejército ucraniano de entablar combate. No habían contando con la resistencia que se están encontrando por todas partes. Los ucranianos están compensando su inferioridad numérica y en armas con la voluntad de luchar que nace de la desesperación.

En medio de la tragedia, gracias a las redes sociales, conocen y les animan las muestras cada vez más tangibles de solidaridad internacional. La causa de Ucrania ha encontrado eco en las instituciones europeas porque es una causa justa: se defienden de un agresor que ha invadido y trata de ocupar su país. La intervención del presidente Volodímir Zelenski pidiendo ayuda a la UE --transmitida vía satélite desde el refugio en el que protege su vida-- fue recibida en el Parlamento Europeo con una ovación cerrada y con la mayoría de los eurodiputados puestos en pie.

Todos menos los representantes de Izquierda Unida, Podemos, Bildu y los llamados anticapitalistas, una escisión de los morados. Los restos del naufragio comunista en Europa alzan la pancarta del "No a la guerra" y "No a la OTAN" haciendo ver como que no distinguen al agredido del agresor. En Madrid, por boca de Pablo Echenique, los socios del Gobierno de coalición rechazan abiertamente que España al igual que otros países como Alemania o Francia envíen armas a Ucrania. Cambiando de posición de un día para otro lo anunció por sorpresa Pedro Sánchez en el pleno del Congreso. A los morados les ha pillado con el pie cambiado. Pero se han retratado. No hay equidistancia que valga: el no a la guerra, es no a la agresión.