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El edificio municipal de Rey San Fernando cumple 5 años vacío

H. JIMÉNEZ
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En abril de 2017 el Ayuntamiento ordenó evacuarlo por el riesgo inminente de ruina y desde entonces no ha conseguido venderlo, mientras asegura que no sirve para usos municipales

El edificio, pintado de color salmón, está a tiro de piedra de la Catedral. - Foto: Christian Castrillo

Lleva desalojado desde hace cinco años, completamente vacío, sin uso alguno y sin que el Ayuntamiento de Burgos haya conseguido darle salida. Ni lo ha vendido ni ha sabido cómo recuperarlo para el uso municipal. Un bloque de cuatro plantas más los bajos, en pleno centro histórico, a un tiro de piedra (literalmente) de la Catedral al que no se le da ninguna utilidad.

La antigua sede de los grupos políticos municipales, en el número 2 de la plaza del Rey San Fernando, cumple un lustro a la espera de que los responsables consistoriales sean capaces de encontrar alguna función para él. Porque por el momento ni ha conseguido engordar las arcas municipales, lo que habría sido posible en el caso de haber sido enajenado, ni tampoco hay planes para él en cuanto a su 'reciclaje' como dependencias municipales.

La concejala de Patrimonio, Sonia Rodríguez, admite que hace tiempo que no hay grandes novedades sobre este inmueble. Explica, eso sí, que "se ha descartado, al menos de momento, su rehabilitación para dependencias propias del Ayuntamiento porque la superficie de aprovechamiento resultante se considera insuficiente". Es decir, que es demasiado pequeño pese a que durante años sí que fue aprovechable y pese a que el propio alcalde, Daniel de la Rosa, reiteró hace solo unos días que buscan algún edificio en el centro de la ciudad para poder ampliar las dependencias de la administración.

La recién aprobada modificación presupuestaria reserva 4,3 millones para este fin ante la evidencia de que el número 1 de la Plaza Mayor se ha quedado pequeño y con el objetivo de acabar con la dispersión en distintos inmuebles que ya incomoda el trabajo de varias secciones. El Ayuntamiento lleva tiempo lanzando globos sonda y una oportunidad perdida fue el edificio anexo a la Casa del Cordón que finalmente se quedó la Fundación Caja de Burgos, quien a su vez se lo compró a CaixaBank. A día de hoy sigue barajando diversas posibilidades, ha llegado a hablar con varios propietarios, pero aún no hay nada concreto.

Así las cosas, en los próximos días se cumplirá un lustro desde que el edificio tuvo que ser desalojado. Ya se llevaba tiempo hablando del mal estado del inmueble y de que sus ocupantes debían salir, pero fue en concreto el 21 de abril de 2017 cuando supimos que el Ayuntamiento iniciaba la declaración de ruina. Solo cuatro días más tarde, el 25, se emitió una orden fulminante de desalojo después de que se produjera una inundación en el segundo piso del inmueble por una avería en las canalizaciones del agua.

Y un mes después, el 23 de mayo, se daban por reubicados los últimos inquilinos de la plaza del Rey San Fernando. Los que cerraron la puerta fueron el grupo municipal del PSOE, que seguía allí y que se trasladó al nuevo edificio de la calle Diego Porcelos, la Hermandad de Peñas que fue trasladada al antiguo cuartelillo de la Policía Local en Martínez del Campo y una vecina, que llevaba residiendo en la propiedad municipal muchos años, y que fue realojada en otro piso.

Valorado en 3,6 millones. Ahora el objetivo del Consistorio es venderlo, pues es la propiedad con mayor valor de tasación de cuantas pretende poner en el mercado. Solo su enajenación supondría ingresar 3,6 millones del total de 9 que tiene a la venta la ciudad, después de que las sucesivas tasaciones a lo largo de los años hayan ido incrementando su valor.

Mucho antes del desalojo de 2017 ya se sabía que el edificio no estaba en condiciones. En 2011, cuando todavía no había planes de deshacerse de él de manera inmediata, se ejecutó un lavado de cara consistente en repintar la fachada y arreglar ventanas y balcones, pero era evidente que se trataba de un parche y no de la solución definitiva a los problemas.

En el año 2016, al menos dos grupos hoteleros de la ciudad (Vía Gótica y Mesón del Cid) se interesaron por el bloque con el objetivo de convertirlo en hotel. Patrimonio pedía unos dos millones de euros, pero para convertir las viejas oficinas en habitaciones había que eliminar la protección estructural de la que goza el edificio a través del Plan Especial del Centro Histórico y que obliga a mantener fachada, cubierta y escalera central.