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La deuda del Ayuntamiento con sus proveedores asciende a 56 millones

Á. M. / A.R. / Burgos
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Más de lo imaginado. Hasta la fecha, la cifra más elevada sobre esta mora la 'denunció' el PSOE y era, en diciembre, de 20 millones de euros

La Inspección de Tributos se volcará en la búsqueda del moroso para mejorar el nivel de ingresos. - Foto: Alberto Rodrigo

Plan de choque. Esa es la receta que le toca aplicar al equipo de Gobierno de Javier Lacalle. La realidad ha sido más tozuda que la intención de comenzar a cumplir programa y va a obligar al PP a virar su previsión para 2012 hacia la contención del gasto. Habrá menos, muchas menos inversiones de las previstas en el presupuesto reformado para este ejercicio. Y habrá más, mucha más presión sobre los morosos. También se seguirá negociando a la baja toda suerte de contratos.

Paralelamente, y máxime observando la prohibición de acceder a operaciones de préstamo, el Ayuntamiento irá amortizando su deuda financiera para reducirla de los 143 millones de euros actuales a los 126.

El objetivo de la contención no es otro que el de afrontar esa reducción de la deuda para poder acudir a crédito en ejercicios venideros y poder así encarar proyectos de legislatura que de momento son letra. Y el motivo que ha convertido en un hecho firme lo que era una intención no es otro que la deuda que el Ayuntamiento tiene acumulada con sus proveedores. Y no son ni 10, ni 20 (como denunció el PSOE en diciembre), ni 30 millones. Tampoco 40. Son 56,3 millones de euros a día de hoy. 36,3 más de lo que era vox populi.

La economía de supervivencia a la que está sometida el tejido comercial y empresarial no casa con la ejecución de grandes inversiones y, tras haber ‘abierto todos los cajones’, el equipo de Lacalle ya sabe exactamente cuántas facturas tiene pendientes de pago. El actual concejal de Hacienda, Salvador de Foronda, aterrizó en su despacho con un objetivo que ha repetido en varias ocasiones: «Hay que saber qué tenemos para saber qué podemos hacer».

Eso pasaba, sí o sí, por conocer cuánto se debe al margen de la deuda financiera (créditos con los bancos), cuánto hay en caja, cuánto se debe al Ayuntamiento y cuál es el desfase entre lo uno y lo otro. Terminada la operación de rastreo de facturas pendientes de pago, la cifra, según ha podido saber este periódico, son esos 56,3 millones. Más de un 25% de todo el dinero que maneja el Ayuntamiento en un presupuesto anual.

Pero no era lo único que había que fiscalizar. También se perseguía saber cuánto se le debe al Ayuntamiento. Según las cifras que se han cerrado para poder reelaborar el presupuesto de 2012 (el aprobado en diciembre quedó en nada porque contemplaba un crédito que no se puede pedir) esa cifra asciende a 34,6 millones de euros. Ahí no se computan los 4 millones que se adeudan por parte de empresas que están en concurso de acreedores porque ya se dan por perdidos. Otros negociaron pagar a plazos para poder hacer frente a sus obligaciones con la ciudad. En ese caso el importe asciende a 4,7 millones.

Así que el agujero que se ha abierto por el desfase entre los ingresos previstos y los gastos acometidos es de 13,2 millones de euros. El resto de la deuda debería poder afrontarse con lo que debe recaudar el Ayuntamiento de los morosos, pero a nadie se le escapa que la ciudad no cobra al mismo tiempo al que debería pagar a sus proveedores.

¿Y ahora, qué?

Para paliar esa situación el área de Hacienda volverá a acudir a las líneas de crédito ICO para pagar a proveedores (tendrá que devolverlo en varios años a un interés del 6,5%). De Foronda admite que pedirá «13 millones», cifra que casa con el desfase entre lo que está pendiente de recaudar y lo que se debe pagar.

Por último, el Ayuntamiento cuenta con 8,5 millones de euros en caja. A ese dinero se suman los ingresos que se van obteniendo cada mes de recaudación pendiente (entre dos y tres millones), los casi tres que el estado transfiere cada mensualidad y otra serie de ingresos de menor cuantía. Es decir, dinero hay en caja, pero es mucho menos de lo que había. Según los datos de Tesorería que se manejan en el Ayuntamiento, en febrero de 2008 había 53,3 millones en caja; en febrero de 2009 23,6; en febrero de 2010 11,3 y en febrero de 2011 había 22,4 pero estaba ingresado un crédito de 16 millones. Es decir, la curva de liquidez también va en descenso pronunciado.

Así que la política económica municipal va a pivotar en dos sentidos. El primero es pagar lo que se debe, y para eso se piensa ya en el citado crédito ICO, en parar inversiones que estaba previsto acometer y en reducir la deuda financiera para sanear las cuentas. El segundo es ingresar más, que pasa por minorar la morosidad, vender patrimonio para obtener liquidez y reducir el gasto corriente. Bajo esas premisas se termina de dibujar el segundo presupuesto en lo que va de año.