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Ancelotti Vs Ancelotti

Diego Izco (SPC)
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La recta final de la temporada obliga al Real Madrid a no repetir los errores de hace siete años

Carlo Ancelotti, en el tramo final de la 14/15, cuando se le desmoronó el equipo y hoy (d), en la presente 21/22, esperando que no le suceda lo mismo.

«Cada día soy mejor porque hoy ya no cometeré los mismos fallos de ayer». Era una frase de Larry Bird que describía perfectamente el proceso de aprendizaje en el deporte de élite: mientras el físico aguante, el deportista aprende de sus errores y trata de minimizarlos. 

Esa es la tesitura en la que se encuentra Carlo Ancelotti, y el Real Madrid por contagio directo, ante la recta final de la temporada: nueve partidos de LaLiga y al menos dos de Champions en los que el técnico italiano no quiere encontrarse con los fantasmas del pasado, aquellos que aparecieron hace siete años, cuando lo que parecía una máquina imbatible se le deshizo entre las manos. 

Parte del madridismo ve demasiados paralelismos entre aquel equipo de la 14/15 y el actual... sobre todo en la forma en la que el entrenador ha ido conduciendo la nave. Nada parecía excesivamente grave hasta el 0-4 del clásico, en el que la posición de transalpino quedó debilitada, el estado físico del equipo al desnudo y el parón de selecciones ha invitado a unos a olvidar y a otros a reflexionar:¿puede suceder lo mismo? Ancelotti contra sí mismo. 

Distancia

Para que no se repita aquello, el Madrid ha logrado un colchón mucho más cómodo que entonces. Hoy son nueve puntos de distancia con el Sevilla (y con el Barça, si gana su partido aplazado ante el Rayo Vallecano en el Camp Nou) a falta de 27 por disputarse. En la 14/15, la máxima distancia que tuvo respecto a los culés fue de cuatro puntos -en la 21ª jornada por última vez... y este fin de semana arranca ya la 30ª-. Es decir, el Real Madrid tendría que perder tres de estos nueve partidos (y que el Barcelona o el Sevilla, que se enfrentan el domingo, lo ganasen todo), cuando en 29 partidos el conjunto blanco solo ha perdido tres. 

El recuerdo y la magnitud de aquel 'desastre' han engordado con el paso del tiempo: con los números en la mano, no fue tan grande. De agosto a diciembre, el Real Madrid disputó 16 duelos ligueros con un balance de 14 victorias y solo dos derrotas (además, producidas en las jornadas dos y tres ante Real Sociedad y Atlético, respectivamente: desde entonces, 13 triunfos consecutivos). En esos 16 choques logró el 87,5 por ciento de los puntos. 

De enero a mayo, los merengues jugaron 22 encuentros y ganaron 16 (más dos empates y cuatro derrotas), lo que supone un 76 por ciento... exactamente la misma cifra que acumula en la actualidad: 66 puntos sobre 87 posibles. Para perder esta Liga, en efecto, necesitaría bajar hasta el 67 por ciento y que uno de los perseguidores alcanzase los 27 puntos que quedan: jamás en la historia de LaLiga se ha vivido un desmoronamiento así. 

 

Minutos

Donde sí se detectan más vicios y peligros es alrededor de la política de rotaciones (o la ausencia de ellas) en la idea de Ancelotti. El principal problema de la 14/15 no fue tanto un bajón de resultados como físico. 

De hecho, si el gol es la expresión del estado de forma de un equipo, aquel Madrid arrollador del primer tramo había marcado 57 tantos (un promedio brutal de 3,6 por choque) y desde el parón navideño hasta el final de la temporada anotó 61 en 22 encuentros (2,8). Y eso que Ronaldo elevó su récord liguero con 48 tantos... 

De una forma evidente, el italiano quemó a un once tipo formado por Casillas, Carvajal, Ramos, Pepe, Marcelo, Kroos, James, Isco, Cristiano, Bale y Benzema. La media de minutos disputados en LaLiga fue de 2.564, yéndose algunos por encima de la barrera de los 3.000:'CR7' llegó hasta los 3.099 y Kroos hasta los 3.057. La diferencia entre los titulares y el resto fue brutal:solo Varane superó el listón de los 2.000 y solo tres más superaron el de los 1.000 minutos jugados:Modric, Illarramendi y Arbeloa. 

En la actualidad, seis de los 11 habituales superan el 80 por ciento de los minutos jugados (Courtois, Militao, Alaba, Casemiro, Vinícius y Benzema) y otros llamados a oxigenar y elevar al equipo (Camavinga, Hazard, Isco, Jovic, Marcelo, Ceballos o Bale) no llegan al 25 por ciento. El diagnóstico que maneja el madridista es que ya no hay gasolina... pero lo que queda es cuesta abajo.