Grisaleña abrirá un albergue y un spa de peregrinos en 2021

S.F.L.
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Podrán alojarse 4 personas. El lavadero se habilitará como zona de descanso para pies

En el antiguo lavadero se instalará un circuito de agua salada para que los peregrinos puedan relajar sus piernas - Foto: DB

La pequeña localidad de Grisaleña contará a partir del verano de 2021 con un albergue y un spa para los peregrinos que transitan por la alternativa de la Vía de Bayona del Camino de Santiago. Este tramo atraviesa el municipio burebano y pese a que los caminantes disponen de opciones de alojamiento en Miranda de Ebro, Pancorbo y Briviesca, «nunca está de más barajar más alternativas, sobre todo en época estival», declara su alcalde, Aitor Goikoetxea.
El alojamiento será una cabaña prefabricada de madera con capacidad para 4 personas. Contará con dos dormitorios dobles, dos baños, salón-cocina, recepción y una zona destinada a guardar el equipaje, la ropa o bicicletas. Inicialmente, el equipo de gobierno local pretendía adquirir un inmueble con mayor cabida -hasta ocho usuarios- pero resultaba demasiado grande para el área donde se situará, que corresponde a una finca municipal de 200 metros cuadrados. Pero finalmente han optado por algo más pequeño para que el espacio exterior se pueda destinar a zona ajardinada con servicio para limpiar las bicicletas con las que recorren las etapas, alternativa que cada año múltiples peregrinos eligen, bien por su afición por el pedaleo o bien por tener la oportunidad de vivir la Ruta Jacobea de una manera distinta.
Pese a que el número de plazas resulta bastante inferior a la de los  hospedajes más cercanos -por la Vía de Bayona transcurren unas 200 personas anualmente- el regidor de Grisaleña cree que «no serán necesarias más plazas porque han realizado un estudio y han comprobado que «pasan de media 1 o 2 personas al día, por lo que no habrá problemas para pernoctar, teniendo en cuenta que los peregrinos hacen noche y a la mañana siguiente retoman la ruta».
La inversión requerida para sacar adelante el proyecto se aproxima a los 50.000 euros, de los que un porcentaje elevado se hará cargo el propio Consistorio y para abonar el resto solicitarán ayudas a distintas administraciones y asociaciones. «Una vez que adecentemos la zona verde y adquiramos la casa, la instalación de la misma implicará como máximo dos semanas», añade el primer edil. Los precios por dormir aun están por definir pero desde la corporación anuncian que serán cifras razonables que rondarán los 15 o 20 euros.
Además, el municipio invertirá otros 10.000 euros en finalizar la rehabilitación del antiguo lavadero, que se destinará a ubicar un pequeño spa para que los peregrinos, después de las largas caminatas, puedan descansar sus piernas. La piscina -en la que no se podrán bañar sino únicamente meter los pies- permanecerá abierta las 24 horas del día y funcionará con un sistema de circulación de agua salada. Se trata de un recinto cubierto para proteger del sol y de la lluvia a los usuarios.