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La evolución de Aitor Córdoba

ROBERTO MENA
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El central vizcaíno ha logrado en Segunda División, categoría en la que debuta, la continuidad que no tuvo en las dos anteriores temporadas en el Burgos CF

Aitor Córdoba conduce el balón perseguido por un jugador del Málaga. - Foto: Luis López Araico

Aitor Córdoba llegó al Burgos en el verano de 2019 como uno de los centrales de mayor proyección de la Segunda B. Tras su periplo en el Leioa salió por primera vez de casa para dar un paso adelante y acercarse al profesionalismo.  Fue uno de los habituales en su primera campaña y jugó 26 encuentros antes de que llegara la crisis sanitaria, aunque el siguiente curso una lesión provocó que se perdiera un tercio de temporada y posteriormente le costó entrar en los planes de Julián Calero.

Todo ha cambiado esta temporada. Es uno de los futbolistas más utilizados, un fijo cada jornada y uno de los jugadores que ha crecido con el cambio de categoría. Se ha adaptado perfectamente a la Segunda División, categoría que no conocía, y es uno de los nombres que se encuentra en la agenda de Michu en el apartado de renovaciones.

Es el segundo integrante de la plantilla que más minutos acumula sobre el terreno de juego -1.713-, solo superado por Elgezabal -1.870-, imprescindible en el esquema de Calero. Asegura estar «contento» con su situación y celebra contar con esa «continuidad» que no tuvo el pasado curso. Aunque el defensor vizcaíno señala que está trabajando «de la misma forma que el año anterior». «Así es el fútbol y no se puede dejar de trabajar para que cuando te llegue la oportunidad la aproveches», expone.

Se le espera en eje de la defensa esta domingo contra el Leganés, aunque Julián Calero deberá buscarle un acompañante, ya que Grego Sierra no podrá jugar por sanción. Córdoba destaca lo «compensada» que está la plantilla y tiene claro que juegue el que juegue «competirá a un buen nivel». «Cualquiera que salte al campo es capaz de rendir al máximo. El compañero que entre por Grego está más que capacitado para hacerlo bien», comenta.

En el vestuario blanquinegro hay ganas de regresar a la competición, aunque no solo por el parón que tuvo la competición el pasado fin de semana, sino porque el equipo lleva «tres jornadas sin ganar y quiere volver a sentir el ánimo y el empuje del público para lograr el triunfo».

La virtud del Burgos CF reside en su comportamiento como local. Ha hecho de El Plantío un fortín y su mejor versión siempre ha surgido delante de su público. Córdoba tiene claro que debe ser «la base» sobre la que se sustente el equipo y sabe que es importante «mantener esa fortaleza en casa». Aunque el vasco también apuesta por la mejora, habla de dar «un paso adelante en los partidos de fuera» y superarse en algunos aspectos en los que el Burgos no se ha mostrado inspirado.

El Leganés. El cuadro pepinero es el próximo reto de los blanquinegros. Se trata de un equipo que fue formado para luchar por el ascenso, pero que se ha convertido en un rival directo del Burgos CF. Córdoba entiende que será un choque complicado para los intereses burgaleses y que tendrán enfrente a un oponente que destaca «por la calidad individual en todas sus líneas». Además, el defensor burgalesista apunta que con el cambio de entrenador «ha ganado en competitividad y es un equipo más compacto».

«Llegan 3 puntos por debajo de nosotros, pero tiene un auténtico equipazo, con jugadores de mucho nivel. Intentaremos darlo todo para conseguir los tres puntos en casa», comenta.

Apuesta por afrontar la segunda parte del campeonato liguero de la misma forma que la primera, aunque también es consciente de que habrá equipos que darán «un salto cualitativo» en el mercado de invierno. Tampoco cree que los casos de covid que ha habido en el vestuario vayan a condicionar el rendimiento del colectivo el domingo. «Veo al equipo preparado para competir bien. Es verdad que han sido semanas raras por este tema, pero creo que todos los equipos se están adaptando y los jugadores que lo han pasado están en perfectas condiciones», finaliza.