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«Los humoristas siempre hemos corrido peligro»

I.L.H.
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ENTREVISTA | Carlos López Puccio entró en 1970 y Horacio Turano en 2015 (desde 2000 como reemplazante). Les Luthiers lleva más de 50 años haciendo de la música y el humor su razón de ser. El grupo es Premio Princesa de Asturias de Comunicación

Carlos López Puccio sostiene la lira de asiento o lirodoro. Tato (d) toca el calephone da casa. A la izquierda, Tomás Mayer Wolf, con la Desafinaducha, y sentado, Jorge Maronna, con el nomeolbidet. - Foto: Guillermo Mendo

Nombrar a Les Luthiers provoca una sonrisa, seas o no fan del grupo argentino. Porque a lo largo de medio siglo quien más y quien más ha oído hablar de Johann Sebastian Mastropiero, ha escuchado y cantado el Teorema de Thales o la cantata hecha con el prospecto de un laxante, se ha reído con sus coreografías contenidas y ha abierto la boca ante sus insólitos instrumentos. Tras el parón por la pandemia, Les Luthiers regresan al escenario y para abrir boca Carlos López Puccio (miembro desde 1970) y Horacio Turno (con ellos desde el 2000) nos atienden por vídeo conferencia desde Argentina en una charla distendida llena de sonrisas (un placer). Acá estarán el 29 de enero en dos funciones en el Fórum, y el 1 de febrero en el Teatro Apolo de Miranda.

Inician la gira española en Burgos, una gira que hubo de aplazarse por la pandemia. De esta decíamos que íbamos a salir mejores... Díganme algo bueno que haya pasado o les haya pasado en esta temporada.

Carlos: Siempre tuve la fantasía de qué pasaría conmigo si tuviera que ir a la cárcel. Nunca me vi como un delincuente pero me imaginé en la cárcel. Me imaginaba con mucho tiempo libre para aprovechar y que seguramente saliese mejor. Y efectivamente la pandemia fue una lucha entre la creatividad y la depresión. Fue una lucha muy intensa en la que triunfó la depresión (ríe).  

Tato: Hemos tratado de conservar la cordura y de reflotar los proyectos personales que teníamos pendientes. Yo aproveché para lanzar dos discos . Pero nos pasamos el tiempo esperando. Y ahora estamos entre muy contentos y asustados. Hay que volver después de dos años al teatro, manejarnos con las distancias y comprobar si lo podemos hacer con la misma frescura de toda la vida. Pero bueno, es la nueva realidad.

Estaba pensando al preparar la entrevista que a lo mejor pueden hacer un instrumento a partir de las mascarillas y los geles, para reciclarlos cuando se acabe esto.

Carlos: Yo cedería ese honor en cuanto podemos abandonar este periodo, que espero podamos sobrevivir, para otros. No me interesa. De ninguna manera. Prefiero olvidarlo cuanto antes. Olvidarlo bien, con la utilidad que nos haya podido reparar el haber vivido esta especie de guerra mundial, que no pensábamos nos iba a tocar.

Hacen humor del absurdo de la vida. Y la pandemia ha tenido mucho de eso. ¿Estamos preparados para reírnos de ello o aún es pronto?

Carlos: Es pronto y además ha traído aparejado mucho dolor, y de eso nunca sales del todo. En Les Luthiers hemos evitado siempre cualquier contacto con lo que produce dolor. No a nosotros. Cualquier vínculo donde alguien está o estuvo sufriendo. Ha sido una norma no escrita que siempre hemos atendido. No sé si algún día tendré ganas de reírme de esto, quizá deba pasar mucho tiempo. Yo puedo hablar con alguna indiferencia de la famosa gripe española, de la que creo me enteré al aparecer esta pandemia, pero esto es demasiado reciente.

Me refiero más bien a las cosas absurdas relacionadas con la pandemia. Por ejemplo: lo de llevar la mascarilla en la calle y quitárnosla al entrar en un bar...

Carlos: (Ríe). Esas han sido las torpezas producto de lo imprevisible, sorpresivo y lo cambiante que fue esto. Esto tiene un aspecto divertido. Sin duda. Lo tendremos en cuenta. Y te citaremos en el programa cuando llegue el momento.

Centrémonos en la gira. Viejos hazmerreíres es un recopilatorio de las mejores obras dentro de un programa de radio. ¿Radio Tertulia sería un programa nocturno, de máxima audiencia, generalista, local...?

Tato: Es más bien un magazine radial donde dos periodistas abordan entrevistas, cuentan culebrones, dan noticias y se presentan canciones. Es un show muy dinámico.Pese a ser un recopilatorio, el hecho de que esté la Radio Tertulia como hilo conductor lo hace muy atractivo y deja realmente espacio para que cada número musical se luzca.

Carlos: Y a la vez sean divertidos, que esa es la magia de Les Luthiers. Muy pocas veces se hace música por la música misma. Lo que prima es el humor. Y añadiendo a lo que ha dicho Tato, yo siempre pienso que Radio Tertulia, en cierta medida, es un cariñoso homenaje a ese difícil trabajo del periodista que tiene que llenar muchas horas de un programa y debe hablar de todo sin saber de nada, o fingir que sabe lo que el pobre no sabe. 

Hay una pieza  nueva en este espectáculo: Receta postrera. ¿De qué va?

Tato: Es una pieza que trae a dos viejitas que ya estuvieron en otro espectáculo, Clarita y Charito, que están allí porque se han ido. Y eso sí, presentamos un nuevo instrumento: la batería de cocina, hecha con sartenes y cacerolas que se utiliza pulsando unas cuerdas con unos cucharones de madera y produce un sonido metálico bastante particular.

Hablando de instrumentos, Carlos, he leído que toca ¡26 de los 45 que ha creado Luthiers!

Carlos: Esa son las cosas que aparecen en internet y que no las pone uno. Nunca pude meterme a modificar mi biografía en Wikipedia porque lo haces y siempre hay alguien que cree saber más que tú misma y lo cambia. Lo de los 26 debe ser cierto; debo haberlos tocado alguna vez, pero seguramente 16 ó 20 son muy parecidos entre sí (ríe). No creo que toque más que Tato, que es un virtuoso reconocido polinstrumentista. En realidad lo que siempre he tocado mejor -dentro de lo mal- son los instrumentos de cuerda frotada: violín, viola, chelo... que es por otra parte lo que estudié. Después me fui adaptando a las circunstancias de Les Luthiers tocando lo que hacía falta. Pero no me puedo jactar de ser un gran instrumentista de nada.

Las Majas del Bergantín (que es una zarzuela, por cierto) y el homenaje al doctor del maestro Mastropiero son dos piezas de los años 80 que mantienen. ¿Qué tienen ambas para aguantar todo este tiempo?

Carlos: El homenaje al doctor Pepper Clemens, aparte de ser musicalmente muy lindo (es un jazz furibundo) es un  muestrario de instrumentos con mucha coreografía. Es una de esas piezas que es divertida de ver coreográfica y musicalmente. Y es el final del espectáculo. Y Las Majas lo abren. Es un bello homenaje al género chico, ¡por lo menos visto desde Latinoamérica! Nunca he hablado con un español amante de la zarzuela sobre lo que ve ahí..., pero es como un condensado de lo que uno ve desde fuera.

Tato, ¿cómo ve la evolución de Les Luthiers y en qué ha cambiado, usted que es de los viejos nuevos?

Tato: Al principio era algo para parodiar la música con instrumentos raros y más mímica. Y luego se encontraron dos actores, Daniel Rabinovich y Marcos Mundstock, y a los escritores (Jorge Maronna y Carlos

López Puccio) les vino bien para hacer algo más teatral. Eso abrió un gran panorama para ser otro Les Luthiers.

Y usted, Carlos,  ¿cómo ve que ha cambiado el público desde los 70?

Carlos: El público de Les Luthiers es el público que se define por ser público de Les Luthiers. Que puede disfrutar del humor de Les Luthiers en la mayor de las capas posibles: del gestual al de la cultura o la música. Y el público ha cambiado en la medida que hemos cambiado nosotros.

Los Rolling Stone dijeron que iban a eliminar una canción de la gira por tratar un tema que podía herir sensibilidades. ¿Ustedes han tenido que modificar alguna pieza por los cambios de mentalidad?

Carlos: En pequeñas cosas sí, a veces simplemente por no entrar en la polémica. Me acuerdo que en algún momento hacíamos una pieza de serenatas y en una el pretendiente se iba enojando gradualmente porque ella no respondía desde el balcón. Y podía haber cierto olor, que en ese momento no se veía, de violencia de género. Nos lo señalaron en España, que han sido predecesores absolutos en este tema con respecto a nosotros. Jamás se nos ocurriría hacerla hoy, aclarando de todas formas que el grupo nunca fue machista ni se nos habría ocurrido defender la esclavitud, como los Rolling. Somos bastante progresistas.

Tato: Igual con algún chiste que puede herir a determinadas minorías. Lo revisamos para no herir.

En general, ¿es hoy más difícil el trabajo del humorista?

Carlos: Es razonable que lo digas, pero haciendo una revisión histórica, para la humanidad habría sido mucho más difícil hacer humor en la época de la Inquisición. Ypara nuestra experiencia fue muy difícil hacer humor durante la larga dictadura del 70. Creo que los humoristas siempre hemos corrido peligros y siempre hemos tenido que adaptarnos. No me quejo del momento y además coincido con lo que pueden reclamar muchas minorías.