"No sobran universidades, falta especialización"

Á.M.
-
Alberto Gómez Barahona - Foto: VALDIVIELSO

Entrevista con el rector de la Universidad Isabel I

Doctor en Derecho (de cuya Facultad fue decano) y profesor titular de la Universidad de Burgos, Gómez Barahona abandonó su confortable estatus en el sector público para idear, defender y lanzar la primera universidad privada on line de la región, a la postre pionera en no pocos frentes en el ámbito nacional. El padre de la criatura (articulada sobre cinco facultades que ofertan 22 grados o dobles grados y 8 másteres, además de títulos propios y formación profesional) se convirtió también en su rector y, en consecuencia, en abogado defensor de los ataques que, sostiene, ha sufrido la Isabel I desde su exitoso nacimiento formal, en el año 2011. El último, por parte de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Castilla y León (Acsucyl), que pidió al Consejo de Universidades que cercenara el demandado Máster de Profesorado. El empecinamiento de ese organismo regional (prescindible, dado que existe una Agencia Nacional dedicada a lo mismo) se ha topado hasta cinco veces con la Audiencia Nacional. Y subiendo.
Llevaron a la Audiencia Nacional la anulación del Máster de Profesorado. ¿Alguna noticia?
Tenemos dos novedades. Teníamos dos recursos, el primero contra la denegación de la modificación y el segundo contra la denegación de la verificación. Sobre el primero ya se ha dictado sentencia y la Audiencia Nacional nos ha dado la razón. Dice que estaba mal la denegación de la modificación; teniendo en cuenta este precedente, tenemos muchas probabilidades de que nos den la razón. Sería la sexta vez que la Audiencia Nacional corrige las actuaciones de la Acsucyl.
Si las sentencias son reiteradas y están sintonizadas, es para pensar que existen posiciones prefijadas...
Sí, nosotros también lo pensamos abiertamente. Lo que pasa es que nos movemos por un criterio de tranquilidad, prudencia y acumulación de prueba para acreditar que no es casualidad y que realmente la Universidad Isabel I nació fuerte, como la mayor parte de las universidades on line, y ha habido alguna directriz que no se puede determinar con la que se decidió parar nuestro ritmo. Somos conscientes de que así ha sido, pero como hemos seguido trabajando bien seguimos acumulando sentencias favorables. En un determinado momento veremos el alcance que tiene ese comportamiento. Las leyes no las tienen que cumplir sólo los catalanes. El Derecho Administrativo está para proteger a los ciudadanos frente a los abusos de poder público y nosotros consideramos que se están produciendo unas situaciones de abuso, de no aplicación de la legalidad, pero lo estamos abordando con tiempo y tranquilidad.
Usted denunció una persecución. Si verdaderamente se da esa situación, ¿por qué no emprende actuaciones fuera del ámbito administrativo?
De momento no lo hemos valorado porque nuestro planteamiento es que se cumpla la legalidad, algo que estamos consiguiendo. Si hay un comportamiento que va más allá y entra en algún tipo delictivo, es algo que, de momento, no nos hemos planteado.
¿A quién se supone que molestan?
Es difícil de entender, pero desde el principio hubo una corriente para tratar de evitar que esta Universidad naciera. Somos el único caso de la historia en el que hubo que dictar dos leyes para nuestra aprobación. Tardaron dos años en que pudiéramos poner en marcha la Universidad, y yo creo que nadie esperaba ni confiaba en que tuviéramos un nacimiento exitoso como el que tuvimos. Creo que obedece a un miedo al cambio. Estamos viviendo una transformación digital que supone un cambio vertiginoso, y eso hay quien lo interpreta como una amenaza en vez de como una oportunidad. Hubo sectores educativos que vieron una amenaza en la universidad on line, amenaza que no ven en otras universidades de fuera. Es decir, no lo ven si lo hacen las universidades catalanas, la de La Rioja o la de Madrid, pero basta que estén en Castilla y León... Lo que vino a hacer la Universidad Isabel I es cubrir un vacío que había en Castilla y León: no había formación superior digital. El espacio que no ocupemos nosotros nos lo vendrán a ocupar desde Madrid o Barcelona, sin embargo, el regulador ha tenido miedo de esta innovación y de que seamos una Universidad en crecimiento.
Si la Junta hubiera querido boicotear el nacimiento de la Isabel I, lo habría hecho. ¿No cree?
Las leyes son de las Cortes, no de la Junta. Pero si hasta en el mismo debate parlamentario nos bautizaron. El por entonces consejero de Educación cambió el nombre como si esto pudiera hacerse...
Consejero burgalés, por cierto (Juan José Mateos).
Sí, de hecho él nunca vio con buenos ojos el nacimiento de esta Universidad. El por qué habrá que preguntárselo a él, pero puso todas las dificultades y alguna más.
Castilla y León tiene nueve universidades y cinco son privadas. ¿Eso no es un desequilibrio?
Lo que quizás falta es especialización. Lo ha dicho el presidente de la CRUE (Conferencia de Rectores de Universidades Españolas): no sobran universidades, pero quizás deban especializarse. Pongo un ejemplo: nosotros tenemos más del 90% de los alumnos de fuera de Castilla y León. Salamanca atrae muchos alumnos de fuera. Si lo vemos desde esa perspectiva, la industria cultural no conoce de fronteras y, en consecuencia, si Castilla y León es una tierra de saber... Hay cuatro públicas, dos universidades de la Iglesia, el IE, que centra en Segovia pero gran parte de su actividad está realmente en Madrid; está la Universidad Miguel de Cervantes, centrada en Valladolid, y nosotros somos una Universidad on line que compite con la Oberta, la Udima... Tenemos un espacio nacional.
¿La educación superior tiene afiliación política?
Afiliación política tiene casi todo en la vida. En todas las instituciones que tienen que prestar servicios públicos hay política. Todas las universidades prestan un servicio público, al margen de su tipo de gestión. Qué duda cabe de que, dependiendo de en qué espacio territorial estés, te van a interpretar las normas de forma distinta. La Isabel I tiene un régimen mucho más restrictivo que el que se aplica a 100 kilómetros en La Rioja, o a 200 en Madrid, o a 150 en el País Vasco. Esto tiene connotaciones graves porque afecta a la libertad de mercado y empresa, y significa que se están poniendo obstáculos al desarrollo de la industria cultural en el propio territorio. ¿Qué es política y qué no lo es? Nuestros políticos se hartan de hablar de despoblación, de retener talento y de innovar. Veamos nuestro caso: hemos creado 400 empleos, han venido aquí a vivir familias enteras y uno de los títulos que la Acsucyl no nos verifica es Industria 4.0. No nos lo verificó bajo el argumento de que no hay otro precedente en el Estado español. A la vuelta de 15 días salió publicado en el BOE el plan de estudios que le han aprobado a Deusto y que es totalmente semejante al nuestro. Claro que hay política en las universidades, las administraciones públicas están dirigidas por políticos.
Hablando de títulos, ahora parece que está de moda Criminología (la UNED quiere sumarlo a su oferta en Burgos).
Nosotros lo tenemos implantado hace tiempo. ¿Otros? Nosotros creemos en la competencia y me parece muy bien que lo hagan. Llenamos todas las plazas que ofrecemos y estamos satisfechos.
Así que van ustedes sobrados...
No, no es que vayamos sobrados. No podemos pensar en tener, ni nosotros ni nadie, el monopolio de las titulaciones. Los planes de estudio van a tener elementos diferenciales. Si otros tienen los mismos títulos será un estímulo para seguir haciéndolo mejor y seguir siendo competitivos, pero yo no me enfado por estas cosas. Fuimos los primeros en verificar títulos on line en Castilla y León. Hoy, nuestros títulos on line significan el 18% de los que hay en la región, pero seguimos conservando el 80% del alumnado on line. Esto significa que son el mercado y la calidad los que te ponen en tu sitio.

Convénzame de que la calidad de la educación on line es homologable a la presencial.
Es absolutamente homologable. Lo que sí dicen los profesores que imparten es que el alumno on line es totalmente diferente: suele tener otra titulación por delante, se toma en serio el estudio y el trabajo, no se le pueden contar milongas. Los contenidos son de alta calidad, el alumno tiene todos los materiales a su disposición, el rol del profesor cambia y ya no consiste en transmitir conocimiento, sino en orientar los procesos de aprendizaje para proyectar todas las habilidades. Y todo en un entorno digital, que es en el que hacemos la mayoría de las cosas. La educación no puede estar al margen del modelo ‘tecnodigital’ en el que vivimos y que nos ha cambiado los hábitos de vida. ¿Alguien recuerda que WhatsApp sólo tiene 10 años?
Ha hecho referencia a los 400 empleos creados. ¿Cuál es la calidad de esos empleos?
Cumplimos todos los ratios de colectivos con discapacidad, tenemos más mujeres que hombres, programas de igualdad... Todo el personal de administración y servicios, el 100% de la plantilla, es personal a tiempo completo. Todos los cargos académicos también lo son. El on line te permite tener profesores a tiempo parcial que están desarrollando su actividad en el extranjero, tanto en universidades como en empresas. Por tanto, el modelo es muy parecido al de una universidad presencial. Ahora se está negociando el convenio colectivo de universidades privadas y, por primera vez en la historia, se van a recoger las peculiaridades de la formación on line.
Hay profesorado de la universidad pública que ha sido muy afín a la UNED y está siendo muy beligerante con ustedes...
Quizás porque en la Universidad Nacional a Distancia les dejaban dar clase, y casos hay muchos, y en cambio en las universidades privadas no les dan la compatibilidad para hacerlo. No puede haber otra razón: uno no puede estar a favor de un modelo a distancia y en contra del otro.
¿Ustedes reciben dinero público? ¿Alguna ayuda municipal como las que se dan a la UNED o a Relaciones Laborales?
En absoluto, y además pensamos que es la financiación de una competencia impropia que no procede. No se debe financiar ni a unos ni a otros. La universidad privada debe ser sostenible y viable por sí misma, y me parece que debería ser igual para todas las universidades a distancia. Nosotros no recibimos ni un solo euro de dinero público.
El año pasado adquirieron el ala Oeste del antiguo seminario. ¿Qué van a hacer con ese espacio?
Tener una infraestructura material nos da tranquilidad para las posibilidades de crecimiento. Ya hemos implantado un primer ciclo de formación profesional superior y no descartamos que, vinculados a nuestros grados, algunos de esos ciclos los podamos implantar on line. Parte del ala Oeste puede que se dedique a un centro de desarrollo de formación profesional on line y a alguna otra actividad presencial que siempre necesitamos.
Mano de obra cualificada. Eso es lo que está demandando la industria burgalesa.
A mí me parece fundamental. Creo profundamente en los ciclos superiores de FP, en que son compatibles con la formación universitaria y mucho más en la FP dual. La Universidad irá hacia modelos duales, y la Universidad del País Vasco ya ha planteado que se regule un modelo de grados universitarios duales. El País Vasco está innovando.
¿Tiene usted pudor en reconocer que esto es un negocio?
No. No es que esto sea un negocio, es que esta actividad tiene que ser sostenible por sí misma. El dinero no cae del cielo, ni aquí ni en las públicas. En las públicas se financia con los impuestos de los ciudadanos y aquí con las matrículas. Tiene que haber un equilibrio entre ingresos y gastos, es una actividad de economía de mercado y de empresa.
El mantra sobre las privadas desde que comenzaron su despegue es: ‘pagas y te aprueban’.
Eso no es cierto, que se lo pregunten a nuestros alumnos. Es verdad que está muy manido, pero no es cierto. Un ejemplo: somos una universidad on line que hace exámenes presenciales. En cambio, hay universidades presenciales que hacen exámenes on line. El nivel de suspensos está ahí. El prestigio cuesta mucho ganarlo y muy poco perderlo.

La educación privada no es barata. ¿Cuál es el perfil de sus alumnos?
El consumidor no es tonto. Esto es una Universidad privada pero que tiene unos precios muy sociales. A nuestros alumnos les cuesta estudiar aquí unos 300 euros al mes, que es lo que cuesta un colegio en una concertada. No estamos en los costes de otros. La formación on line permite reducir costes y propicia grandes ahorros. Alguien que vive en un pueblo y estudia con nosotros no tiene que pagar una residencia ni un transporte.