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La tardanza en hallar fugas aumenta la pérdida de agua

C.M.
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Se rompe la tendencia a la baja de los últimos cuatro años. Los 31.714 metros cúbicos que se han desperdiciado podrían haber llenado una docena de piscinas olímpicas

Fuga de agua en calle Vitoria - Foto: Christian Castrillo

Evitar el despilfarro del agua es el objetivo de cualquier corporación municipal y para ello es fundamental contar una buena red de distribución a los hogares, negocios o industrias y de conducción desde la potabilizadora de Arlanzón hasta los depósitos en el caso de Burgos. La constante renovación de las viejas tuberías por otras más modernas se ha vendido como fundamental para frenar las fugas y no malgastar el agua. Desde el año 2016 se viene produciendo una tendencia a la baja de las pérdidas pero se ha roto en 2020 al perderse 31.714 metros cúbicos frente a los 25.937 del año anterior, 5.777 más, según los datos facilitados por Aguas de Burgos. 

Con esos 31,7 millones de litros se hubieran podido llenar más de 12,6 piscinas olímpicas (una piscina tiene 2.500 metros cúbicos o 2,5 millones de litros) y habrá que esperar a conocer la memoria del año que acaba de terminar para ver si se sigue malgastando el líquido elemento. Curiosamente el número de fugas, un total de 136, fue menor que el año anterior (192) pero se ha perdido más agua. Desde la Sociedad Municipal reconocen que la cantidad de roturas no está relacionada con el caudal perdido y se achaca a que quizás se ha tardado más en localizarlas. En algunos casos no se produce una rotura completa de la tubería sino de algún poro o junta. Son problemas que «no dan la cara» y se pierden más metros cúbicos de agua poco a poco. 

Las visibles se intentan reparar lo más rápido posible y se procura dejar la zona afectada sin servicio para evitar que se siga perdiendo el agua. La mayoría de las fugas se registraron como consecuencia de la red de acometidas (44) seguidas de las causadas en fuentes (31), averías en interiores (27), tuberías (23), hidrantes o bocas (3), jardines (6) y válvulas (2).

El hecho de que la red de la ciudad esté sectorizada en 27 zonas independientes hace que cualquier incidencia se pueda detectar más rápido, tanto en el caso de fugas como en el de fraudes. Los límites de cada sector están controlados mediante contadores, de manera que es posible realizar el balance de los volúmenes entrantes y salientes. Asimismo permite obtener el volumen registrado de todos los usuarios que quedan dentro del área delimitada a través de la lectura de los contadores.

Zatorre y Catedral. Las zonas de la ciudad en la que más fugas se detectaron fueron Zatorre (14), el entorno de la Catedral (13), parque Félix Rodríguez de la Fuente (10), Fuentecillas-San Pedro de la Fuente (9), Crucero de San Julián, Andalucía, plaza Mayor (8), San Isidro (7), Universidad y barriada de los Ríos (6) y Pisones, Virgen del Manzano, Sagrada Familia, Gamonal-Villímar y Villalonquéjar Oeste (5). 

Le siguen calle Vitoria-El Plantío con 4, barriada San Juan Bautista con 3 y Río Vena y Príncipes de Asturias con 2 y la Castellana, Villalonquéjar Este y Villatoro con 1. Por el contrario, no se registraron fugas en Castañares-Fuentes Blancas, Villafría, los polígonos Gamonal-Villayuda (Burgos Este) y Monte de la Abadesa y ni el barrio de Cortes. También hubo 8 roturas fuera de las zonas sectorizadas. 

En general, la reducción del agua no registrada y la reparación de las fugas permite que la red sea eficiente. El denominado índice de agua no registrada (ANR) lo mide anualmente la Sociedad Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS) y valor medio nacional se sitúa en el 23% mientras que en Burgos es del 14,44%.

Durante el año 2020 se trataron 24.666.096 metros cúbicos de agua, de los que se facturaron 20.748.563. El resto se contabilizaron como agua no registrada 3.917.533. En este último apartado se incluyen consumos de jardines, baldeos de calles, que no disponen de contador, así como pequeñas pérdidas en tuberías o válvulas que no son detectadas y los errores de subcontaje de los contadores de agua que puede llegar al 5%.

La red de abastecimiento de la ciudad cuenta con casi 700 kilómetros y la Sociedad de Aguas realiza una inversión anual para su renovación de 2,3 millones de euros.