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Las cámaras ayudan a resolver 216 delitos en zonas de ocio

FERNÁN LABAJO
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Desde su instalación en Burgos en 2014, la Policía Nacional ha acudido a los archivos del Ayuntamiento unas 27 veces cada ejercicio. Fueron claves para esclarecer la última agresión mortal

El coronavirus ha cambiado el horario de ocio en la ciudad. - Foto: Christian Castrillo

La ausencia de testigos de un delito dificulta sensiblemente la investigación policial. Es lo que ocurrió, por ejemplo, en la agresión mortal frente al número 37 de la calle Vitoria la semana pasada. Los investigadores solo contaban con la declaración del acompañante de la víctima, al cual también habían golpeado, pero tampoco es que recordara mucho lo ocurrido. El único hilo del que podían tirar era el que aportaron las diferentes cámaras de seguridad, tanto de los comercios donde ocurrieron los hechos como de otros lugares. Las de las zonas de copas, por ejemplo, sirvieron a los agentes para tener pistas sobre las posibles causas de la brutal paliza. Para eso, precisamente, se autorizó su instalación hace siete años. Desde 2014, los dispositivos de vigilancia han ayudado a esclarecer 216 infracciones.

Casi tres años negros de la noche burgalesa fueron el detonante de su instalación. Entre noviembre de 2008 y diciembre 2010 fallecieron a causa de agresiones Iván Herrero, Jonatan Gómez y Aitor del Álamo. También quedó gravemente herido Sergio Izquierdo. Todos ellos jóvenes que habían salido a pasarlo bien, pero cuyas vidas quedaron truncadas por la violencia. Tras la última pelea, hubo un clamor popular que pedía más seguridad en las zonas de ocio. Más allá de desplegar más policía en las calles, el Ayuntamiento consideró igualmente efectivo colocar un total de 16 cámaras en Las Llanas, Las Bernardas y Las Bernardillas.

(Más información, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)