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José María Chomón

Bailando bajo el diluvio

José María Chomón


El Encuentro

14/01/2021

¿A quién se le ocurrió bautizar con la denominación de ‘El Encuentro’ a un poblado de chabolas? Probablemente no exista un lugar más inhóspito para encontrarse, a no ser que demos una respuesta positiva a una de las preguntas que Vargas Llosa plantea en La Guerra del fin del mundo: ¿Eran los hombres animales? 

Nuestro alcalde se comprometió en su campaña electoral, allá por 2019, a acabar con un poblado que calificó de «intolerable». Probablemente sea el proyecto más ambicioso encomendado a su concejala de Servicios Sociales, Sonia Rodríguez, perfecta conocedora del terreno que pisa. En año y medio poco se ha avanzado. Estamos aún en la fase de preparación de los pliegos de un concurso para la adquisición de pisos en los que realojar a las familias.

Nuestros munícipes debieran, cuando menos, sonrojarse por la existencia de un poblado que nació en 1993 como provisional, y que supone la más diáfana demostración del incumplimiento del artículo 47 de la Constitución: todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna.

¿Se acuerdan de Bakimet? Conocido como el ‘distrito sin ley’, este poblado de chabolas desapareció en 2006 tras más de dos décadas de existencia. Y fue la acción de la especulación urbanística la que impulsó la reacción de las administraciones públicas.

En su primer mandato como alcalde, De la Rosa tiene, en mi opinión, cinco grandes retos ineludibles: Gamonal, alzar la voz por nuestras infraestructuras, ayudar en la recuperación económica y social, e impulsar a Burgos como centro de referencia para un nuevo modelo industrial basado en las nuevas tecnologías y la digitalización. Para esto último bien podría rodearse de empresarios y expertos en la materia, como puede ser el caso, entre otros, de Verónica Pascual, alma máter de ASTI. ¿Y el quinto reto y no por ello el menos importante? La desaparición de El Encuentro. Si este objetivo se consigue seguro que Vargas Llosa bailará bajo el diluvio, sabedor de que nuestra respuesta a su pregunta es inexorablemente negativa.