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Carla Martín

Plaza Mayor

Carla Martín


La vida sigue

02/03/2022

Dice una pícara expresión española que todo lo que sube baja y dicen, quienes van más allá, que todo lo que sube muy rápido, baja igual de deprisa. Y eso es precisamente lo que nos ha ocurrido a los castellanos y leoneses que vimos disparada nuestra popularidad durante las últimas elecciones del mes de febrero. Nunca antes habían visitado nuestra tierra tantos peces gordos de la política y nunca antes habían hablado tanto de nosotros en el resto de comunidades. Castilla y León se convirtió, durante días, en el centro de la actualidad nacional y eso había que aprovecharlo. Nuestros votos marcarían el futuro del rumbo político y la despoblación, la llamada España Vaciada o el campo se tornaron protagonistas, por primera vez, de los informativos y portadas más vistos, escuchados y leídos del país.

Burgos tuvo, además, un papel destacado en ese triunfo. Aquí nacieron Luis Tudanca, posible candidato, por aquel entonces, a gobernar la Junta de Castilla y León, y Juan García-Gallardo, al que el 13 de febrero se le puso, de repente, cara de vicepresidente. Burgaleses y castellanos y leoneses recibimos, esas semanas, una atención mediática a la que no estábamos acostumbrados. Una atención que igual que subió, bajó. De la noche a la mañana, pasamos de estar en portada a convertirnos en nada. La liaron en Navarra con la Reforma Laboral, la lio el Partido Popular a nivel nacional y la ha liado Putin a escala internacional.

Se nos olvidó, con el éxito, que Castilla y León no importa tanto, que casi dos millones y medio de personas somos cuatro gatos y que la despoblación nunca ha sido una prioridad. Se nos olvidó que la vida sigue y que todo lo que sube muy rápido, baja igual de deprisa.