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"La felicidad de los que nos rodean se suma a nuestra amargura"

Juana Samanes
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Versátil. Es uno de los actores con más registros interpretativos y, a pesar de ello, le siguen encasillando en papeles de comedias por su gran profesionalidad

"La felicidad de los que nos rodean se suma a nuestra amargura" - Foto: Jorge Zapata

Llevamos tantos años viéndole en cine y televisión que asombra conocer que el actor Carlos Areces solo tiene 45 años. Encasillado, a su pesar, en personajes cómicos, en el estreno ya en cartel El Club del paro, encarna a un hombre protestón y pesimista que ve el futuro sin esperanza. 

¿Cómo definiría su personaje de Fernando en esta comedia?

Es una persona que está rodeada de amigos que son más excéntricos que él o tienen otra filosofía de vida. Y las personas que somos así, porque me siento identificado con él, nos parece que la felicidad de otros se suma a nuestra amargura. 

La comedia es una crítica directa a la sociedad. ¿Qué tema cree usted que está mejor abordado: el del amiguismo, la economía sumergida, la crisis del paro por la edad…?

Como espectador lo que más me interesa es la subsistencia, los recursos de los que tira cada uno de esos cuatro amigos para sobrevivir, desde el que hace todo tipo de chanchullos, hasta el que vive en un mundo paralelo. La manera enfrentar la supervivencia diaria me parece muy válida. 

De los cuatro amigos de la película su personaje es el más normal, el menos histriónico, pero quizás el más difícil de encontrar el punto.

El argumento de la comedia parte de una idea que tuvo el director, David Marqués, hace años de hacer una serie televisiva que no salió adelante, yo participé en el capítulo piloto. Yo agradezco que Fernando sea  un personaje en el que me he tenido que buscar las castañas para encontrar otros vértices.

Desde la película Los lunes al sol, no se había hablado del paro de forma directa en una película española. ¿Le parece necesario que se haga de esta forma, desdramatizándolo a pesar de la gravedad?

No me parece necesario, cada director se mueve mejor en un terreno que en otro y hubiera sido igual de válido que tratara el tema desde una perspectiva dramática.  

A pesar de su edad tiene una carrera tan larga, en cine y televisión, que no se si le queda algo por hacer…

Me queda mucho por hacer, porque al menos en España te encasillan en ciertos papeles, porque aunque he hecho mucha comedia he disfrutado con papeles más cercanos al drama. Pero sobre todo, me gustaría trabajar con directores como Alberto Rodríguez, Agustí Villalonga, Rodrigo Sorogoyen o Alejandro Amenábar.

Usted es un rostro reconocido, pero quizás no conozcan su trayectoria como dibujante. ¿Qué le aporta esa faceta artística en la actualidad?

Ahora mismo no me aporta nada, porque es difícil compaginarla con mi carrera artística, porque cuando lo que fue un hobby se convirtió en un trabajo ya no era tan divertido. Actualmente, para mí rodar con gente con mis mismas inquietudes se ha convertido en algo terapeútico.