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Burgos enamora a los estudiantes internacionales

CÉSAR CEINOS
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Algunos jóvenes de intercambio llegaron a la ciudad el curso pasado sin apenas información, pero su experiencia acabó en positivo

La italiana Simona Piraneo, entre el mexicano Julián Abud y Gonzalo Cuesta, de AEGEE Burgos. - Foto: Valdivielso

«Te han concedido una Beca Erasmus a Burgos, España, para el próximo curso. ¿Perdona, a dónde me voy?» Esta conversación es totalmente ficticia, pero podría darse algún día entre universitarios extranjeros. La ciudad del Arlanzón no es precisamente Salamanca o Granada, dos lugares que atraen cada año a muchos veinteañeros deseosos de pasar un gran año muy lejos de sus familias. De hecho, algunos de los estudiantes de intercambio que llegan a las tierras del Cid saben muy poco o nada de su centro de estudios, de sus monumentos y de su rica historia. Así lo admite Gonzalo Cuesta, uno de los jóvenes locales que mejor los conoce. Es el presidente de AEGEE Burgos, una asociación que apoya a estos alumnos a su llegada y organiza actividades culturales y de ocio para ellos, como ha ocurrido por ejemplo durante el curso pasado.

Cuesta reconoce que más de un universitario acude a la capital provincial cada septiembre o cada invierno (si solo es becario durante el segundo cuatrimestre) «por descarte» y «porque eligen nuestro país pensando en otros destinos y acaban en Burgos». Pero a su llegada todo cambia. De ser un viaje casi 'a ciegas' y no conocer nada pasan a saber todo lo que necesitan. Desde las primeras semanas, acompañados por anfitriones burgaleses y otros compañeros de intercambio, van adentrándose en la ciudad y acaban cautivados. «Quizá no es lo que esperaban inicialmente, pero les encanta y viven la experiencia en grande», agrega. Obviamente, la Catedral se lleva los mejores calificativos de estos visitantes, pero el castillo y sus alrededores, el parque de Fuentes Blancas o el entorno del Museo de la Evolución Humana también dejan un buen sabor de boca entre los alumnos que llegan desde más allá de las fronteras nacionales.

Del día a día, los estudiantes de intercambio destacan «la comodidad y la tranquilidad» de Burgos.  «Pueden ir en bici o incluso andando y eso gusta», manifiesta el presidente de la asociación estudiantil. Otro de los puntos a favor que tiene la ciudad es su situación geográfica. «La ubicación es buena. Hay muchas ciudades interesantes cerca de aquí», comenta. AEGEE ha organizado viajes de fin de semana a Vitoria y Logroño, por poner algunos ejemplos. 

La comunidad estudiantil internacional, que no solo se limita a los beneficiarios de la europea Beca Erasmus, reside principalmente en las inmediaciones de los edificios de la UBU y en la zona centro, según los datos que proporciona Cuesta, quien explica que a la hora de buscar piso «suelen tener alguna dificultad para alquilar, sobre todo aquellos que vienen solo un cuatrimestre, puesto que los caseros prefieren a gente que viene el curso entero». «Nosotros intentamos paliar esta dificultad poniendo en contacto a propietarios con algunos estudiantes», subraya.

Por el contrario, desde la proliferación del roaming en el viejo continente ya no es necesario que los estudiantes se tengan que comprar una tarjeta telefónica móvil en España para mantener conversaciones a distancia a un precio asequible. «Ahora contratan una tarifa con datos en su país y entre nosotros hablamos casi siempre por Whats App», declara Cuesta. Por último, el presidente de AEGEE Burgos explica que más de un estudiante, principalmente del sur de Europa, se queja el frío que azota a la ciudad durante muchos meses del año. Es un tópico que sigue marcando a las personas que se acercan hasta la capital fundada por Diego Porcelos. Pese a ello, los mayores lamentos se producen alguna noche, ya que echan en falta «la fiesta de una ciudad más grande». Quizá esa sea una de las pocas pegas que ponen a su estancia. Eso sí, mal tampoco lo pasan.