Las exportaciones burgalesas se disparan a China y EEUU

I.E.
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Las empresas de Burgos miran más allá de la UE para colocar sus productos ante la contención de la demanda interna

Alarwool exporta alfombras a todos los rincones del mundo. - Foto: Alberto Rodrigo

A pesar de que la demanda se ha contraído en todo el mundo por culpa de la crisis derivada del coronavirus, las empresas burgalesas han puesto el punto de mira en el exterior para compensar la caída del consumo interno con ventas en el extranjero. Y lo están consiguiendo. En el contexto de desaceleración económica mundial la lógica señala que las exportaciones también se resentirían, pero no es así en la provincia burgalesa. En los primeros seis meses del año se han incrementado un 6,6%, lo que revela «la rapidez de reflejos» de las compañías locales para acudir a los mercados foráneos en busca de nuevos clientes, según subraya Ignacio Ruiz Miguel, director de internacionalización de la Cámara de Comercio de Burgos.
Además, las exportaciones han roto techo en países ajenos a la Unión Europea, que es el principal mercado en el que desembarcan las mercancías producidas en Burgos. Francia, Alemania y Portugal siguen siendo, en ese orden, los estados que más bienes y productos compran a empresas de la provincia, pero en el cuarto puesto se ha situado ya China. Estados Unidos está muy cerca también.
En estos dos países las exportaciones han crecido de manera espectacular en los primeros seis meses de 2020. El gigante asiático ha multiplicado por dos las compras a compañías burgalesas. ¿Qué es lo que más demandan los chinos? La carne fresca procedente de Campofrío constituye la mayor porción de la tarta de las ventas a Pekín, con un total de 96 millones en el primer semestre. Le siguen la maquinaria, los productos de farmacia (Glaxo) y cosméticos (L’Oreal). En menor medida el caucho (Bridgestone) y el vino, sobre todo de la Ribera del Duero.
Este crecimiento del 100% de las ventas en China es consecuencia de varios factores. Por un lado, tiene que ver con el hecho de que «las empresas burgalesas han mirado más a ese país dada la contención de la demanda en Europa», afirma Ruiz Miguel. Pero para tener éxito en el estado asiático no basta con tirar la caña un día, «las relaciones comerciales vienen de lejos, de finales de los años 90, y ahora se empiezan a recoger los frutos». 
Hace 20 años «entrar en el mercado chino era complicado, había que emplear muchos recursos y costaba mucho tiempo ganarse la confianza de los importadores». Tras cuatro lustros de misiones comerciales allí, muchas de ellas patrocinadas por la Cámara de Burgos, «las cosas han cambiado, también por la propia evolución política y económica de China». «El país es ahora mucho más abierto que hace unos años, lo que facilita los contactos comerciales con el exterior», comenta el experto en internacionalización de la institución cameral burgalesa.

Norteamérica. En Estados Unidos el aumento de las exportaciones también ha sido sobresaliente, de un 60% en el primer semestre del año, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta la amenaza de los aranceles de Trump sobre los bienes y servicios procedentes del exterior. Las manufacturas de fundición de hierro y acero copan la mayor parte de las ventas a ese país, 80 millones en total. Le siguen los productos cosméticos (L’Oreal), el aluminio y el vino. Las bodegas burgalesas «se han movido muy bien» y han hecho de EEUUun mercado «fiel» en el que desembarcan numerosas botellas cada año. En estos meses, en los que la hostelería está funcionando a medio gas en el mejor de los casos, la salida al exterior de los caldos burgaleses resulta «obligatoria» para vender todos los excedentes.
La necesidad de viajar fuera de las fronteras europeas tiene su explicación. En Francia, primer mercado en el que venden las empresas burgalesas, las exportaciones han crecido un 5%, pero en Alemania y en Portugal han menguado en un 10% y en un 20% respectivamente. Estas caídas revelan que el consumo en la UE se ha contraído con el coronavirus, lo que ha hecho preciso mirar más allá de sus límites. En Canadá, por ejemplo, también han desembarcado más bienes que otros años, sobre todo procedentes de la farmacéutica Glaxo. «Siempre ha ocurrido que en tiempos de crisis, cuando el mercado nacional desciende, se buscan otros destinos fuera», resume Ruiz Miguel.
Salir al exterior «sigue siendo la principal herramienta de las empresas para seguir creciendo» y, en un mundo tan globalizado como éste, resulta «fundamental avanzar para mantenerse». La Cámara así lo entiende y así se lo ha inculcado a sus socios desde hace lustros, lo que permite en estos momentos «recoger los frutos de las relaciones comerciales sembradas desde hace años con operadores de distintos países». 
Las grandes empresas disponen de sus propios departamentos de internacionalización, pero las pymes precisan de formación continua para acceder a los mercados internacionales, para adquirir los conocimientos y la experiencia que «se precisa para moverse por países con costumbres muy diferentes a las nuestras y que hay que conocer para lograr su confianza».