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La renegociación de préstamos coge ritmo en los últimos meses

L.M.
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Los procesos de novación y subrogación, tanto al deudor como al acreedor, se elevan en el primer trimestre en busca de condiciones más favorables

En el primer trimestre han sido 363 las operaciones de cambios registrales que se han notificado en Burgos. - Foto: David Nieto

A principios de 2020, con el euríbor en mínimos históricos, muchos burgaleses se acercaron a las oficinas de las entidades bancarias con las que suscribieron sus préstamos para adquirir una vivienda y tratar de mejorar las condiciones actuales.

Hoy, con una situación radicalmente distinta y con el índice de referencia para calcular las hipotecas variables rozando el 1%, de nuevo los ciudadanos se están lanzando a las oficinas para tratar de lograr algún que otro beneficio. En el primer trimestre, hasta la fecha últimos datos de los que dispone el Instituto Nacional de Estadística, han sido 363 las operaciones de cambios registrales que se han notificado en Burgos.

La inmensa mayoría de los que se han sentado cara a cara con el trabajador de la sucursal bancaria han solicitado una novación, es decir, la renegociación de su hipoteca pero sin salir de la entidad financiera con la que se firmó. En total han sido 301, que han buscado variar el tipo de interés al que sellaron su préstamo e incluso pasar de variable a fijo. También han podido plantear ampliaciones de capital previsto en el caso de que se requiera más dinero, modificar el plazo de amortización -tanto prolongarlo como recortarlo- para terminar antes de pagar la deuda pendiente o incorporar periodos de carencia. La novación implica que tanto el cliente como la entidad financiera deben llegar a un acuerdo previo para que se produzca tal hecho. Una vez aprobada, la novación hipotecaria conlleva una serie de gastos (además de la comisión bancaria) que dependen del tipo de modificaciones que se realicen.

La otra opción. Junto a la novación también existe la posibilidad de la subrogación. Se trata de un procedimiento que permite a la persona hipotecada modificar las condiciones de un préstamo cambiando la hipoteca de una entidad financiera a otra. Los expertos recomiendan este modelo cuando los tipos de interés hayan sufrido fuertes variaciones, ya que quizás otro banco puede llegar a ofrecer mejores variables con tal de ganar nuevos clientes. 

Sin embargo, en lo que llevamos de trimestre apenas han sido medio centenar los burgaleses que han decidido romper con su anterior prestamista y buscar refugio en otra entidad. Se espera que este alza de cambios registrales continúe a lo largo del 2022.