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Sexualidad segura es salud

GADEA G. UBIERNA
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Enfermeras de Los Cubos han formado a 100 niñas y niños de entre 12 y 14 años en anticonceptivos, prevención de enfermedades y respeto en las relaciones. Reivindican más peso de los servicios sanitarios en este tema

La mayoría de las sanitarias que han impartido las sesiones de educación sexual a niñas y niños en Los Cubos arropan a la coordinadora del proyecto, Noelia Gallego (de negro). - Foto: Patricia

La frase 'No hay personas de riesgo en materia sexual, sino conductas de riesgo' ha sido uno de los mantras del proyecto 'Educación para la salud sexual' de niños y niñas de entre 12 y 14 años que han impartido enfermeras del centro de salud de Los Cubos, junto a una técnica en cuidados auxiliares de enfermería y una psicóloga. «Nos hemos dado cuenta de que no conciben que las enfermedades [de transmisión sexual, ETS] pueden no afectar al aparato genital y de que, en general, hay un desconocimiento grande», dice la coordinadora de la iniciativa, Noelia Gallego, añadiendo que esto se debe a la arraigada costumbre de 'informarse' a través de páginas de internet sin filtro alguno, pornografía o un boca a boca  plagado de mitos. Por ejemplo, «que si se mantienen relaciones de pie no hay riesgo de embarazo o que la primera vez no pasa nada», añade la psicóloga Leyre Adot, subrayando que la posibilidad de una infección por ETS «ni la plantean».

Esta era la base de la que partían las sanitarias de Los Cubos cuando arrancó la parte práctica de la iniciativa, que incluía una encuesta anónima sobre el tema tanto al comienzo como al final de la sesión. Así han comprobado que los asistentes «han multiplicado por seis sus conocimientos», lo cual avala la utilidad de la educación sexual en el ámbito sanitario. «La cartera de servicios de Sacyl incluye la educación afectivo sexual a partir de los 6 años, siempre adaptada a los conocimientos del menor», explica Gallego, matizando que lo habitual es que el tema se aborde en revisiones periódicas y, en los colegios, en charlas grupales. En Los Cubos, sin embargo, decidieron hacer sesiones individuales y monográficas de «algo más de una hora» con cada participante, quien tenía la libertad de acudir acompañado de quien quisiera: padre, madre, algún amigo o amiga... 

Para ello, antes, se hizo una captación activa desde la consulta de Pediatría y a través de una carta a toda la población diana en la que se les explicaba la puesta en marcha del proyecto, el porqué y la invitación. «En las consultas de Pediatría percibimos la necesidad de construir una base sólida de conocimientos, que comience por los cimientos y no por el tejado, que es lo que veíamos y vemos en las consultas», aclara Gallego, especificando que a eso se añade la convicción de que los servicios sanitarios tienen que ser parte activa en la educación sexual de niños, adolescentes y jóvenes. Y, ahora, no es así. De hecho, subrayan que en toda la bibliografía y estadísticas consultadas para elaborar el proyecto, no aparecen los centros de salud como fuente. «Y nosotras queríamos visualizar que la sexualidad segura es promoción de la salud, que es un pilar de la Atención Primaria: no solo curar, sino prevenir», explica la también enfermera Begoña María González, mientras la residente en enfermería Elena Carnicero añade que la pandemia ha provocado que esa parte de la asistencia «se pierda un poco y, de esta manera, además de potenciarla hacemos del centro de salud una fuente de información fiable y un referente para esos niños y niñas». Y, así, confían en que en caso de duda, vuelvan para preguntar.

El proyecto contó con el respaldo de la Gerencia de Atención Primaria y las sesiones, todas fuera del horario ordinario del personal, se impartieron de diciembre de 2021 al pasado mayo. En total, participaron cien menores, a quien se les informó, principalmente, de los distintos métodos anticonceptivos, de las enfermedades de transmisión sexual -que, salvo el VIH, van en aumento- y de las relaciones respetuosas. Es decir, de todo lo que se omite en la pornografía y, en general, en las fuentes a las que recurren los críos para obtener información o, las más de las veces, desinformación. «Llegan con la idea de que las ETS son cosa de quienes viven en zonas deprimidas o en riesgo de exclusión, drogadictos... Así que nos hemos cansado de decirles que el riesgo no es la persona, sino la conducta», insisten.

Además de las enfermeras que llevaban las consultas de Pediatría en Los Cubos durante el proyecto, Noelia Gallego y María Santamaría, el desarrollo de las sesiones lo han asumido las demás profesionales del centro de forma equitativa: Olga Vilanova, Begoña María González, Ana Bartolomé, Elena Carnicero, Patricia Gil, Azucena Sánchez, Rosa Ana Gutiérrez,  Beatriz García, Alba Hernando y, como colaboradora, Leyre Adot.