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Las bodegas se unen contra las macrogranjas de cerdos

I.M.L.
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Firmas como El Lagar de Isilla, Dominio de Cair, Pradorey, Dominio de Águila, Ferratus y Hacienda Solano ven con preocupación la proliferación de granjas industriales porcinas en territorio de la DO

Las obras de la granja en el término municipal de San Juan del Monte, con las parcelas de viñedo colindantes, comenzaron sin que hubiese comunicación alguna por parte del Ayuntamiento. - Foto: DB

Los proyectos de sendas explotaciones porcinas en la comarca ribereña, una en La Aguilera y otra en San Juan del Monte, han terminado por poner en pie de guerra a varias bodegas que, con su unión, buscan que se modifique la normativa que permite que las granjas de cerdos de engorde de hasta 2.000 cabezas no precisen una evaluación de impacto ambiental para implantarse o para posteriores ampliaciones. Firmas como El Lagar de Isilla, Dominio de Cair, Pradorey, Dominio de Águila, Ferratus y Hacienda Solano, entre otras, muestran su preocupación por la proliferación de este tipo de "granjas industriales porcinas".

El proyecto de macrogranja en La Aguilera, en el término municipal de Aranda de Duero que ya es zona de alta vulnerabilidad por nitratos, se encuentra paralizado a la espera de lograr una licencia de obra para la que precisa un informe favorable de la CHD del que aún carece, pero el de San Juan del Monte, previsto para 1.995 cerdos para engorde de 20 a 100 kilos en una superficie total de cerca de dos mil metros cuadrados, ya está en plena construcción, sin que el Ayuntamiento hubiese informado a los propietarios de las parcelas vecinas de la concesión de esta licencia de obras. Las bodegas de la zona, con un importante desarrollo enoturístico, miran con preocupación la situación ya que consideran que este tipo de granjas han demostrado ser muy contaminantes y creen que va a afectar directamente a la calidad de sus uvas, por la filtración de nitratos al terreno y a las aguas subterráneas, y al entorno del municipio. "A nadie le gusta venir a ver una bodega o visitar un viñedo y tener una macrogranja de cerdos justo al lado, no es compatible con el enoturismo que ahora está siendo uno de los grandes atractivos de la zona", apunta Ángel Arroyo, de Ferratus.

A este efecto negativo para las visitas, los bodegueros ponen el acento en las consecuencias que pueden producirse en lo que ha contaminación medioambiental se refiere. "A largo plazo, las consecuencias son fatales para el medio y lo estamos viendo en otras zonas como Castilla la Mancha o incluso en el Mar Menor, con los problemas de contaminación por nitratos", pone como ejemplos Fernando Rodríguez de Rivera Cremades, de Pradorey, que aún conserva algo de optimismo. "Aún estamos a tiempo de parar todo esto, pero si nos quedamos de brazos cruzados y siguen proliferando este tipo de explotaciones en un par de años empezaremos a notar las consecuencias", estima.

Estas bodegas están abiertas a que se sumen a ellas otras firmas de la zona e, incluso, de otras DO de la región porque la normativa ganadera y agrícola es competencia de la Junta de Castilla y León. En su argumentario insisten mucho en que no van contra todo el sector de la ganadería porcina, sino de una forma de producción sostenible que "está desapareciendo por culpa de estas macroexplotaciones". "Queremos que la Ribera del Duero se vea como nosotros la percibimos que es, que va más allá de vender una botella porque mueve mucho a nivel económico pero también cultural y medio ambiental", recalca Fernando Rodríguez de Rivera.