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Ignacio Camarero

Dibujos de Ciudad

Ignacio Camarero


Marcos Moral...

08/08/2022

La mascarilla de veneno de abeja hace furor entre la nobleza británica. La duquesa de Cornualles, Camila Parker, lo sabe. La duquesa de Cambridge, Kate Middleton, también. Una apis melífera te clava el aguijón. El aguijón te inyecta la apitoxina. La apitoxina contiene hialuronidasa. La hialuronidasa deshace el ácido hialurónico. El ácido hialurónico se regenera en la piel y: ¡la piel se queda suave y estirada como el culo de un quinceno…! ¿Quién necesita dejar cuatrocientos euros en un consultorio por una inyección de bótox, pudiendo obtenerla gratis paseando entre mieles y panales…? Y es que la apitoxina, créame, tiene las mismas propiedades curativas que andar en bicicleta. Retrasa el envejecimiento. Mejora la circulación. Reduce el estrés. Pregunten, si no, al Director de las últimas ediciones de la Vuelta Ciclista a Burgos. Marcos Moral lleva cuarenta y un años sirviendo a la causa burgalesa del pedal. Sin horario. Ha puesto el despertador a las cuatro de la mañana cuando ha tocado quitar o poner vallas de entrada o de salida. No se ha saltado ni un evento de la UCI. Tiene el cutis de una novicia de Iesu Communio. No aparenta su edad. No les diré que tiene treinta y cinco años en cada pierna. Y presume de no padecer ni de colesterol.

Su receta de la eterna juventud, sin embargo, no es la bicicleta. Ni tan siquiera el trabajo. No es casualidad que ostente el reconocimiento de Prior del Monasterio de San Agustín como único fraile que se recoge en la celda, noche, tarde, y día. Comparte secreto con Kate Middleton y Camila Parker. O casi. Porque Marcos, como enamorado del pelotón, es más de maillot que de mascarilla. Y no se conforma con untarse la cara con barro de apoxina. Por eso aprovecha. Entre vuelta ciclista y vuelta ciclista. Cada vez que el reverendísimo Abad César Rico le concede un respiro. Y allá que se va. A Milagros. Allí se quita la camisa. Por fin. Un chaleco de abejas. Entre mieles y panales. Les cuento todo esto porque hoy es su penúltima. Su nombre no estará en la Relación de Puestos de Trabajo de la Diputación en dos mil veintitrés. Quedará grabado en el agua en las Lagunas. En la niebla del Picón. Y escrito aquí. Un pequeño mimo a un gran trabajador. Marcos Moral.