scorecardresearch

Tañabueyes cede en depósito la cruz procesional al Museo de Burgos

I.P. / Burgos
-

Se trata de una pieza en plata del siglo XVII perteneciente a la Cofradía de la Vera Cruz, cuyo prior se encargaba de custodiarla. Desaparecida ésta, esa labor la ejerce el alcalde pedáneo

La cruz recuperó su belleza tras el proceso de restauración hace 7 años. - Foto: DB

La cruz procesional de Tañabueyes, propiedad de la Cofradía de la Vera Cruz, es una de las piezas de orfebrería más importante de primeros del siglo XVII. Obra de Juan de Lanceras, fue realizada entre los años 1612 y 1618. Durante cuatro siglos, su custodia correspondía al prior de la cofradía, pero desaparecida ésta en las primeras décadas del siglo pasado, ha sido el alcalde pedáneo, como máxima autoridad vecinal, quien se ha encargaba de custodiarla en su domicilio.

Desde hace unas semanas, la cruz procesional se encuentran en depósito en el Museo de Burgos donde se trabaja en una vitrina para su exposición al público, posiblemente ya después de Semana Santa. Los vecinos de Tañabueyes han tomado la decisión de ceder la valiosa pieza al Museo Provincial por tres motivos fundamentalmente: por seguridad, por preservar su conservación y para que pueda ser expuesta y conocida por el público. Ninguna de estas tres circunstancias estaba garantizada si esta joya de plata permanecía en el pueblo, asegura el portavoz vecinal, Fidel García, que recuerda que durante los largos meses de invierno apenas queda nadie en el pueblo. Tañabueyes no se libra, además, de la visita de los ladrones, que aprovechan la ausencia de población para merodear por los pueblos y entrar en domicilios particulares para robar, como sucedió fechas antes de Navidad.Fue entonces cuando saltó la alarma entre algunos vecinos y se tomó la decisión de cederla al Museo. Además de garantizar la seguridad de la pieza, los vecinos entienden que el Museo es el mejor lugar para conservarla, cuidarla y limpiarla al estar en manos de profesionales. Finalmente, también han llegado a la conclusión de que una joya de tal calidad no debe estar oculta en una vivienda lejos del disfrute de los amantes del patrimonio y de cuantos pasan por el centro de la calle Miranda para ver los tesoros que conserva, y contribuir así a la conservación del patrimonio.

Los tres son motivos de peso para tomar esa decisión, que por parte de la dirección del Museo se ha valorado muy favorablemente. En próximas fechas habrá un acto en el propio Museo para formalizar la cesión en depósito y con las condiciones que ambas partes pongan sobre la mesa. En la vitrina constará que es propiedad de la Cofradía de la Vera Cruz y la cesión se hará por un periodo de tiempo determinado, no más de 10 años probablemente. Si transcurrido el tiempo que se fije, los vecinos reclaman la cruz, sería devuelta, y si, por el contrario, desean que siga en el Museo se volvería a firmar un nuevo contrato.

DE LA ESCUELA BURGALESA

La cruz de plata es de estilo barroco, de la escuela burgalesa. No hay que olvidar que la capital fue desde el siglo XV un importante centro platero;de hecho, durante ese siglo, la actividad en la capital marcó la pauta en la evolución de las obras de orfebrería realizadas en la meseta norte y posiblemente abrió el camino del triple marcaje castellano, como recuerda Aurelio Barrón en su obra La Platería burgalesa. La de Tañabueyes siguió el modelo de cruz manierista del último cuarto del siglo XVI y se cree que Juan de Lanceras se inspiró en el modelo de la realizada por Gregorio de Abaúnza en Palazuelos de la Sierra.  

  Esta joya tiene una altura de 64 centímetros de alto por 51 de ancho y se fabricó con la técnica de la orfebrería cincelada y repujada. Tiene dos brazos abalaustrados, con decoración vegetal y cabezas de querubines. En el anverso, Cristo aparece crucificado, y los evangelistas lo contemplan  desde cada uno de los extremos. Todo ello se apoya sobre un tambor o maza de forma circular y llena de decorados elaboradísimos. En el reverso, aparecen los padres de la iglesia latina: San Ambrosio de Milán, San Agustín de Hipona, San  Gregorio Magno y San Jerónimo de Estridón.