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¿Borriquilla de ida y vuelta?

I.L.H. / Burgos
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El paso del Domingo de Ramos abre la polémica por la decisión de la Junta de Semana Santa, que alude a temas litúrgicos, de que permanezca en la Catedral tras la misa • Los costaleros exigen regresar con la imagen a la parroquia

Los cofrades de la Coronación de Espinas no conciben regresar a la parroquia de San Lorenzo con las andas vacías. - Foto: Valdivielso

La Borriquilla está este año desorientada. No sabe si va o viene, aunque sea Jesús el de Nazaret quien la lleve. El trayecto que el Domingo de Ramos le hacía partir hasta ahora de la parroquia de San Lorenzo para volver a ella tras la misa en la Catedral puede en esta ocasión no tener una hora concreta de regreso. La ida no cambia; lo que varía, y genera la polémica, es el viaje de vuelta.   

La decisión de la Junta de Semana Santa de que el paso permanezca en la Catedral una vez finalizada la misa ha hecho rebelarse a los costaleros de la Cofradía de la Coronación de Espinas y de Cristo Rey, encargados de su transporte en andas. Los cofrades quieren volver con la imagen a la parroquia de donde sale, como llevan haciendo desde los años 80, inmediatamente después de que concluya la misa.

La Junta de Semana Santa justifica su decisión en la liturgia, «la expresión oficial de la oración de la Iglesia»:«La procesión de La Borriquilla forma parte de la ceremonia. Es la primera parte de la misa y va unida a la alegría, la exaltación y la esperanza. Una vez dentro de la Catedral se lee la Pasión y se entra en el silencio, la reflexión y el recogimiento. Sacar la imagen de nuevo en procesión no tiene sentido porque ya se ha dejado atrás la alegría de la entrada de Jesús en Jerusalén. Queremos celebrar la Semana Santa como manda la liturgia», resume Saturnino López, abad de las celebraciones.

No lo ven así los cofrades, que conciben el regreso de la imagen como un momento de fervor para los costaleros y los ciudadanos que les acompañan hasta la parroquia. Aunque explican que la vuelta no la viven como una procesión pese a que les guíe la música de la banda y lleven el paso en andas: «Lo que nos piden es que dejamos la imagen en la Catedral, que regresemos con el paso pero sin la talla -¡menuda imagen la del paso vacío!- y que más adelante traslademos La Borriquilla en furgoneta o en un transporte similar», sostiene Francisco, prior de la cofradía.

La Junta de la Semana Santa insiste en que el cambio lo que hace es «elevar de categoría la procesión del Domingo de Ramos». «No es una mera piedad popular, como ocurre con el Encuentro del Jueves Santo o la procesión del Viernes, que son prolongación y preparación de la liturgia. La Borriquilla es parte de ella», añade el abad.

Los costaleros no entienden volver con el paso vacío, porque aunque la imagen no pertenece a la parroquia ni a la Cofradía de la Coronación sino que es propiedad de la Junta de la Semana Santa, sienten que portar a Jesús en la burra -a la ida y a la vuelta- es parte de su responsabilidad.

La polémica salpica así una de las principales procesiones que, por cierto, saldrá de San Lorenzo el domingo a las 11:15 para llegar a la Plaza Mayor a mediodía, donde el arzobispo bendecirá las palmas. Después se dirigirá a la Catedral para participar en la misa.