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Diego Izco

TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La ilusión

27/07/2021

Ngolongue Allaboulie (Mali, 18 de febrero de 1987) es un delantero centro que acabo de inventarme, un tipo con una infancia difícil condicionada por un accidente en el que perdió tres dedos del pie derecho y por eso es casi ambidiestro: patea igual de mal con ambas piernas, pero al menos en el ejercicio del disparo y posterior caída (suele caer al suelo después de tirar a puerta) no se le nota la cojera. No es especialmente rápido ni especialmente hábil, pero tiene 'colgada' una buena jugada en YouTube en la que regatea por dos veces a Yousouf Oladine y dispara (y cae al suelo, claro) cerca del poste. «Me alegro por él -dice Oladine sonriendo al final del vídeo-, pero si aquel cocodrilo no llega a devorarme las piernas de niño, le habría quitado la pelota». Ngolongue camina y cojea los kilómetros que haga falta hasta llegar a los diversos campos de entrenamiento (su club no tiene instalaciones fijas) donde sus compañeros lamentan que siga encontrándolos, y a pesar de que lleva dos años y medio sin marcar un solo gol, a pesar de su lamentable condición física acentuada por la cajetilla y media diaria de tabaco que se mete entre pecho y espalda, a pesar de las indirectas sutiles de su propio equipo («No vuelvas más, puto cojo», escribió alguien en su taquilla), no pierde ni la sonrisa ni la ilusión, a sus 34 años, de convertirse en futbolista. Fin.

El fútbol es ilusión y la ilusión es una cara nueva en el mercado veraniego: es una verdad absoluta. Por eso, cuando hablas con algún madridista, eso de que Isco esté «más fino», de que a Bale se le vea «comprometido» o de que Odegaard ande «con chispa» se la trae muy al pairo. Como si fichan a Ngolongue Allaboulie: ya nos encargaríamos todos de inflarle el currículum. La ilusión del fichaje (y Florentino lo sabe porque ha sido uno de los grandes 'ilusionistas' de nuestro fútbol) no se compensa con nada.