La capital se queda fuera de la Red de Albergues Seguros

I.L.H.
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La Asociación de Municipios del Camino de Santiago prescinde de Burgos en la promoción de centros, al no abrir la Casa del Cubo por problemas económicos

El peregrino de la plaza del Rey San Fernando lleva tres meses y medio sin caminantes a su lado para la foto. - Foto: Christian Castrillo

La reapertura del albergue municipal de la calle Fernán González sigue sin fecha de reapertura. La Asociación de Amigos del Camino de Santiago anunció hace una semana que no abrirán hasta contar con la aportación económica del Ayuntamiento, que todavía no ha firmado el convenio de este año para la gestión del edificio. Además, la clausura del centro por el estado de alarma ha endeudado a esta asociación sin ánimo de lucro, por lo que también está a la espera de una aportación extra de 50.000 euros anunciada por el Instituto Municipal de Cultura y aprobada en el pleno. «No hay nada de nada», se lamentan desde la asociación burgalesa.
Ante la falta de noticias municipales, la Casa del Cubo permanecerá cerrada a pesar de que este mes ya es posible la peregrinación de larga distancia desde Aragón y Navarra hasta Compostela. Así lo confirma la Asociación de Municipios del Camino de Santiago que acaba de hacer pública una Red de Albergues Seguros habilitados para esta semana que permite realizar las etapas del Camino Francés pernoctando en centros de acogida tradicionales y municipales, es decir, aquellos sin ánimo de lucro.
La red cuenta con albergues aproximadamente cada 25 kilómetros, la media de la distancia cubierta por un peregrino a pie. En la provincia de Burgos se contabilizan, por ahora, doce albergues de este tipo.
En la página web de la Asociación de Municipios hay habilitado  un mapa interactivo con las localizaciones y contactos de esta Red de Albergues Seguros. Y a partir del viernes, el mapa, alojado en https://www.amcsantiago.com/map/, se actualizará semanalmente incluyendo Albergues Disponibles para el peregrino, independientemente de su tipología. 
Las nuevas circunstancias obligan a abrir con menos camas y nuevas normas de higiene y protección. En general han eliminado entre el 50 y 70% de sus camas para aumentar la seguridad durante las pernoctaciones, al mismo tiempo que imponen nuevas rutinas.