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El conflicto con Argelia lastra la venta de patata burgalesa

I.P.
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Los productores de siembra dejarán de llevar al país africano unas 2.500 toneladas. Critican al Gobierno por las trabas administrativas que les obliga a abandonar el mercado exterior

Asistentes a las jornadas técnicas que se celebraron ayer en Burgos para analizar el sector de la patata de siembra. - Foto: Jesús J. Matías

El conflicto diplomático entre los gobiernos español y argelino está suponiendo unas pérdidas millonarias para los cultivadores de patata de siembra burgaleses ya que es uno de los principales mercados donde se exporta el tubérculo, del que la provincia de Burgos sigue siendo la mayor productora.

El país africano es el segundo que más patata de siembra compra a nivel internacional, después de Egipto, y el peso en ese mercado de Castilla y León es importante, al igual que para el conjunto nacional, que ahora se ve perjudicado por la ruptura de relaciones. Así lo explicaba ayer el presidente de la Asociación de Productores de Patata de Siembra de España, Alfonso Gómez, que cifraba entre las 2.000 y las 2.500 toneladas las que se exportaban desde la provincia a Argelia, mercado que se da por perdido también para la próxima campaña.

Pero las quejas de los productores no solo se centran en esa situación, también arremeten contra las trabas que la Administración española les pone desde el año 2018 a la hora de sacar el producto al mercado internacional, «por lo que prácticamente le estamos olvidando», añade, al tiempo que critica la falta de ayuda al sector.

A esta situación se une el descenso cada año más de la superficie que se destina la cultivo de la patata de siembra en la provincia. Esta campaña de cultivo, que acaba de finalizar y los datos son provisionales, se podría calcular que se ha sembrado unas 1.800 hectáreas en Castilla y León, de las que unas 1.000 están en la provincia burgalesa. Todas estas circunstancias se valoraron ayer en el transcurso de las VI Jornadas Técnicas sobre producción, que se celebraron en el salón de Caja Rural.

Por lo que respecta a la investigación, un campo en el que no se deja de trabajar, se están estudiando nuevas variedades ricas en vitaminas o que aporten insulina a los diabéticos. En Castilla y León las variedades de mayor calidad y más productivas sigue siendo la monalisa y la agria.

En todo caso, la distribución de la patata de consumo sigue estando en manos francesas «que han sabido amoldar el gusto español a las necesidades suyas y cada año nos meten 700.000 toneladas», apunta Fernando Alonso, ingeniero agrónomo y asesor consultor, que incide en que la calidad es muy superior en España que en el país galo. Allí, recuerda, hacen hasta 14 tratamientos contra mildium cuando en Castilla y León se hacen dos, «con lo que la patata autóctona nuestras tienen mucho menos producto químico y organolépticamente son muy superiores».